Premio Minotauro 2010: Chapuza returns
Ya tenemos finalistas y espectáculo desde Minotauro este año. Por mi parte estoy convencido de que Víctor Conde va a ser el ganador, llamémoslo intuición, saber leer entre líneas o lo que queráis.
Lo divertido este año es el marrón que le ha tocado a Hugo Stuven con su novela finalista, El faro. Al parecer Hugo estaba ya preparando su autopublicación cuando le llamaron de Minotauro para decirle que era finalista. Según Stuven, su novela no había sido puesta a la venta en Bubok ni cosas de esas... Qué queréis que os diga, fallo de principiante por parte del escritor que le puede costar el puesto de finalista si alguien cabreado reclama el incumplimiento de bases. De todas formas, a mi lo que me molesta es el "tropecé, resbalé y se la metí a Minotauro, pero sólo la puntita" de después. Que ya somos todos mayorcitos y sabemos usar la caché de Google, hombrededió...

Caché del 19.01 Bubok
Editando a 24/01/2010: Hugo Stuven da sus explicaciones en los comentarios, podéis leer su punto de vista sobre todo este asunto.
Minicuento – Lunarias VI
En lo alto del campanario de la pequeña capilla que hay en el manicomio descansa una campana de color azul de la que no pende ninguna cuerda ni está conectada a mecanismo alguno y a la que en el algún momento retiraron el badajo que la hacía sonar. Aun así, algunas noche, los locos escuchan su tañido, agudo e hiriente, mientras los cuerdos, encerrados en las celdas, inmóviles dentro de sus camisas de fuerza, se retuercen con el rostro hinchado, tratando de escapar.
Minicuento – Lunarias V
Las enfermeras consultan la lista clavada en un corcho en el Ala B, pasillo 4, con los tratamientos que sufren los pacientes cada tarde, después de comer y pasear por el invernadero, antes de coger el camino de la sala de cuidados. Ayer me escurrí de madrugada y escribí junto a mi nombre la palabra amor. Al día siguiente, cuando me aplicaban las descargas eléctricas directas al cerebro, la enfermera jefe me susurró al oído un breve te quiero.
Minicuento – Lunarias IV
La locura se puede contagiar con un estornudo, con un abrazo o con una mirada furtiva. Pero nada, nada, transmite más la demencia que el aire que se respira en las celdas de un sanatorio mental, con su olor mezcla de desinfectante y orina, de sudor rancio, a colonia barata que usan las enfermeras, de humedad del viejo aire acondicionado, con rastros de miedo, odio y sadismo. Y es que cuando me vienes a ver, respiro ese aire, te miro, y me gustaría lanzarte una mirada furtiva y abrazarte, que respiraras bien hondo. Que te quedaras conmigo, aquí, para siempre.
Minicuentos – Lunarias III
El doctor terminó la trepanación con el taladro manual. Retiró los herrajes y alzó la cabeza de 304. Miró por el agujero que había hecho y pudo ver, por un segundo, poesía y paraísos.
