Ya están aqui…

Todavía no tenemos fecha segura para la presentación, pero ya es inminente: los ejemplares -tras una odisea de varios días en los que me he quedado sin falanges- ya han llegado a casa y tienen una pinta estupenda. Abrir la caja repleta de libros es una experiencia de ego-boost que no está nada mal.

Ahora sólo me queda encontrarles un hogar. Son tan mooonoos.

Lunarias

Por cierto. Son ocho euros. Id ahorrando las vueltas del café.

Minicuentos Navideños

-¡No dejes que te muerda! -Gritó Pablo el apostol mientras empuñaba el hacha.
-Pero si es nuestro maestro -contestó Juan.
-No. Ya no lo es. Ahora es uno de ellos.
Y juntos descuartizaron a Jesús sobre el monte de los olivos.

Melchor señaló con disgusto al bebé recién nacido mientras Baltasar guardaba el cuchillo curvo y Gaspar borraba el pentáculo dibujado con sangre sobre el suelo lleno de paja.
-A saber dónde vamos a encontrar a una virgen a estas horas -musitó, mientras los pastores acariciaban a sus ovejas.

A la muerte le gusta bailar al son de las campanillas.

Del cuerpo amoratado y descompuesto nacieron cientos de moscas. Un milagro más para la nochebuena en el viejo sótano de la cabaña abandonada.

Cuando lo encontraron, colgaba desnudo, ahorcado con el cable de las luces de navidad, girando al son de un pegadizo villancico mientras las bombillas se encendían y apagaban una y otra vez. Resultó ser un espectáculo horrendo pero entrañable.

Esto no es una lápida -rezaba un epitafio-. Es una puerta.

Un belén hecho con zombis es un belén no-viviente.

Al excavar en el jardín aparecieron decenas de trajes rojos, gorros con borla, cinturones con gruesas hebillas, un sinfín de campanillas y un montón de huesos.
-Aquí es donde vienen a morir cuando acaba la navidad -trataba de explicarle el padre a su hija mientras la policía se lo llevaba esposado.

¿Qué? ¿Febrero dices? Menuda nochevieja, amigos…