Memento Mori…. Again

Los que me conocen de hace tiempo saben, y sufren, la novela que llevo años escribiendo. Ha cambiado, mutado, crecido, menguado, sido arrinconada, mutilada y parcheada. Es una historia que cada vez se hace más clásica en su desarrollo y menos fantástica en su argumento. Cada vez que termino un proyecto me pongo delante de los documentos que componen Memento Mori y trato de seguir con la trama.

Después de terminar con Maginot -inciso: Víctoooor-, lo hice de nuevo. Y mientras trataba de escribir un capítulo me entraron ganas de escribir Clockpunk, novela negra y a saber qué montón de cosas más. Así que hoy me he dado cuenta, como me pasa cada vez con mayor frecuencia, que lo que había escrito hasta el momento no me llevaba a donde quería. No estaba bien. Así que he vuelto a empezar. Desde el principio… otra vez. Pero ahora no puedo permitirme el lujo de dejarlo a los dos días, necesito más, tengo que sacarme ese libro de encima antes de que se convierta en un quiste, en una contractura de literatura muerta justo en mi costado. A boy with a thorn in his side, que dirían lo Smiths. Con flores.

Así que he comprado un montón de Pepsi Light y he empezado a dar muestras de inestabilidad mental, síntoma de una recursividad preocupante. Es posible que mi presencia en internet disminuya durante una o dos semanas o quizá inunde este blog de pequeños minicuentos o poemas sin sentido escritos a las cinco de la mañana. Lo haría a la vieja usanza, escribiendo a mano sobre un arado al final de un día en la granja, pero soy mayor para ser un poeta maldito y Raquel no ha querido regalarme un Moleskine.

Sed buenos, leed sin mesura y manteneros hidratados.