Hispacones

Después de una semana de dolores de espalda varios (maldita carretera, arrr) creo que es hora de hacer una valoración sobre la Hispacón de Sevilla.

Por una lado, gracias. Gracias a todos los que año tras años votan a La legión del espacio como mejor cómic, aunque luego les abronque por no leer otros comics dentro del fantástico. No puedo evitarlo. También dar las gracias a todos los que votaron Poe como mejor poema del 2006. Con un poco de suerte será traducido al inglés y saldrá en una revista (ya daré más detalles cuando los tenga)

La Hispacon en sí, pues me lo pasé muy bien. Desde fuera todo es bonito y precioso. Tan sólo faltó ese bar cohesionador que tanta falta hace en cualquier convención. También daba un poco de mal rollo la falta de presencia organizativa de la Fundación, siendo esta suplida por la gente de la AEFCFT, que en principio no tenía que hacer esas funciones. Así pues Raquel y yo decidimos quedarnos hasta última hora todos los días para hacer bulto y acompañar a los que tenían que permanecer allí hasta el cierre. Lo que en otro lugar hubiera sido una pausa antes de formar un gran grupo post-convención, este año fue un gran escollo debido a que el Parque Zombie de La Cartuja  es el lugar ideal para rodar Soy Leyenda. Ni Nueva York ni leches.

La sensación escritora quedó agridulce. Por un lado buenas vibraciones al presentar Nocte, la asociación de escritores de terror, pero las múltiples noticias sobre la vuelta al lado tenebroso del péndulo editorial nos llevaron a un par de mesas redondas de autoayuda.

Por el lado editorial no pudimos presentar el libro de La legión del espacio. La imprenta decidió que no era el momento y nos dejó tirados por dos míseros días. Recordad, editores: todo lo que tenga que estar para el día de antes de una Hispacon, NUNCA estará a tiempo.

La cena. Para qué hablar. Por lo menos me lo pasé bien hablando con Juanma Santiago y con Luis G.Prado, que se fue sin que le comiera la cabeza demasiado con mi próximo libro, como es mi costumbre en cuanto lo tengo a tiro. Ya lo pillaré en la Asturcon.

La vuelta a casa. Casi perfecta. Sobre todo gracias a Víctor Gallardo y Gabriella Campbell, que nos hicieron de anfitriones en Granada, cicerones del tapeo, nos dejaron una cama en condiciones y hasta dejaron que su gato nos calentara los pies. (Joé que frío hace en Sierra Nevada)

El año que viene la Hispacon será en Almería. Tengo buenas vibraciones sobre el proyecto, aunque me quedaré mucho más tranquilo cuando me entere del apoyo humano que consiga. Esa es la diferencia entre una buena hispacon y una mala. Bueno, eso y los bares. Pero me han dicho que en Almería, de eso, van servidos.