Concurso Sinergia

Sergio Gaut Vel Hartman me pasa las bases del I concurso Sinergia por si a alguno de vosotros, oh, monstruos felices, le interesa. Aquí van, redactadas con su estilo inconfundible 🙂

I Concurso Sinergia – Realidades Alteradas

1) Pueden participar en este concurso escritores de todo el mundo.
2) Los cuentos deberán estar escritos en castellano y tener 1.000 palabras o 7.000 caracteres con espacios como mínimo y 3.000 palabras o 20.000 caracteres con espacios como máximo. Esta regla no admite excepciones.
3) El tema del concurso serán las “realidades alteradas”. Cada participante elegirá qué tipo de alteración experimenta la realidad y en qué clase de espacio o tiempo conjetural decide jugar la trama.
4) Los cuentos de vampiros, hombres lobos, dragones, princesas vírgenes y héroes anabolizados serán descalificados inmediatamente. El propósito de este concurso es promover la narrativa conjetural y proponer una alternativa a la literatura fantástica dominante.
5) El jurado seré yo (Sergio Gaut vel Hartman), entre otras cosas porque no deseo impedir la participación en el concurso de un cierto número de amigos escritores.
6) Los ganadores serán tres, aunque me reservo el derecho de subir la cifra a cuatro o hasta cinco. El propósito es que no queden buenos cuentos sin premio. Cada uno de los ganadores recibirá un paquete de libros y los cuentos serán publicados en Sinergia. En segunda instancia, existe la posibilidad de que los cuentos ganadores  sean publicados en una antología, recibiendo por ello una pequeña suma monetaria. Esto depende, claro, de que el libro se haga.
7) Los cuentos deben ser enviados a la dirección de “Colaboraciones” que figura en “Comunicación” en la página de Sinergia (colaboraciones@nuevasinergia.com.ar).
8) El concurso queda abierto a partir de este momento y se cerrará el 29 de febrero de 2008. El ganador se conocerá el 30 de abril de 2008. No se aceptarán cuentos con seudónimo y mantendré correspondencia con todos aquellos que quieran preguntar o comentar algo.

Saludos.
Sergio Gaut vel Hartman
http://www.nuevasinergia.com.ar/
http://cuentosgvh.blogspot.com/

Memento Mori…. Again

Los que me conocen de hace tiempo saben, y sufren, la novela que llevo años escribiendo. Ha cambiado, mutado, crecido, menguado, sido arrinconada, mutilada y parcheada. Es una historia que cada vez se hace más clásica en su desarrollo y menos fantástica en su argumento. Cada vez que termino un proyecto me pongo delante de los documentos que componen Memento Mori y trato de seguir con la trama.

Después de terminar con Maginot -inciso: Víctoooor-, lo hice de nuevo. Y mientras trataba de escribir un capítulo me entraron ganas de escribir Clockpunk, novela negra y a saber qué montón de cosas más. Así que hoy me he dado cuenta, como me pasa cada vez con mayor frecuencia, que lo que había escrito hasta el momento no me llevaba a donde quería. No estaba bien. Así que he vuelto a empezar. Desde el principio… otra vez. Pero ahora no puedo permitirme el lujo de dejarlo a los dos días, necesito más, tengo que sacarme ese libro de encima antes de que se convierta en un quiste, en una contractura de literatura muerta justo en mi costado. A boy with a thorn in his side, que dirían lo Smiths. Con flores.

Así que he comprado un montón de Pepsi Light y he empezado a dar muestras de inestabilidad mental, síntoma de una recursividad preocupante. Es posible que mi presencia en internet disminuya durante una o dos semanas o quizá inunde este blog de pequeños minicuentos o poemas sin sentido escritos a las cinco de la mañana. Lo haría a la vieja usanza, escribiendo a mano sobre un arado al final de un día en la granja, pero soy mayor para ser un poeta maldito y Raquel no ha querido regalarme un Moleskine.

Sed buenos, leed sin mesura y manteneros hidratados.

V Premio Minotauro

Bien, ya conocemos los nombres – seudónimos de este año.

– Ángeles de titanio de Klaus Gordonkraff (seudónimo)
– Aquamarine de Vera Parkhutik
– El libro de Nobac de Federico Fernández Giordano
– Rey Sátiro de Antonio Domínguez Leiva
– Switch in the Red de Anónima de las 9:59 (seudónimo)

Bien, por lo menos no dan tanto miedo como los del año pasado. Y algunos autores prometen. Y también hay algo de mente sucia… aquí

–Editando: Resulta que ahora lo de la mente sucia ya no vale, que ya no pone lo que ponía… que dice que se tiró a la piscina y lo puso en su perfil hace nada… bueno… para los curiosos, decir que afirmaba que su libro sería publicado por minotauro en 2008–

Como siempre, espero que el premio sea el mejor de todos y que se gane el respeto y prestigio que todos los escritores del fantástico deseamos.

Pequeño poema nocturno y sin mucho sentido

Un abrazo cerrado en adioses sin voz

claveteado en maderas y cruces feas

acolchado barato y olores a tierra

las campanadas festivas

el enterrador

Cualquiera día el cuervo sin nombre

se posará en tu hombro desnudo

besará el cuello del que me enamoré

y te traerá conmigo a golpe de pala,

bala, agujero y gloria.

 

 

Todavía más Minicuentos Navideños

Santa siempre sirve carne de reno el día 26. Eso los mantiene rápidos y competitivos.

Los reyes magos encontraron al mesías reencarnado. Gaspar lo asfixió con una almohada mientras los otros dos vigilaban. Dos mil años de maldición eran más que suficiente.

La carta del huérfano conmovió al viejo Santa, pero ni siquiera él podía traer a nadie de la muerte.

El trineo abandonado, justo al fondo del garaje, recordaba mejores navidades, sobre todo aquellas en las que su joven amo se lanzaba ladera abajo. Hasta aquella vez.

El fin del mundo no llegó tras las doce campanadas, excepto para el viejo Matías, que no pasó de la quinta uva entre toses y ahogos.

El monstruo del armario son los padres.

Más minicuentos navideños

Le rajó el cuello de parte a parte. Leche y galletas, masculló el gordo, leche y galletas. Tampoco pedía tanto, ¿verdad?

El fuerte olor a podrido les indicó a todos que el tío Oscar había vuelto a casa por Navidad, pese a todo.

La botella reserva del 82 no estaba llena de vino.
-¿En qué año dices que naciste? -preguntó el viejo y siniestro vecino, mientras cerraba de un sonoro golpe la gruesa puerta de la bodega.


El fantasma de la abuela se le apareció a su nieto justo antes de la nochebuena.
-¡Mátalos! -le susurró al oído- ¡Mátalos a todos!
El juez, sin embargo, no creyó ni una palabra de todo aquello antes de condenarlo a la horca.


El fantasma de las navidades futuras señaló la tumba del hombre avaricioso.
-¿Mármol? Panda de desgraciados -exclamó el avaro, pateando su propia lápida.


Al niño malo le volvieron a traer un saquito de carbón. Por fin tuvo suficiente como para prender fuego a la casa.

Minicuento – El cerdo Berto

Berto gruñó un poco mientras se revolvía entre la paja. Era un cerdo con nombre. La cría del amo se lo había puesto, como al resto de animales. Pero Berto acudía al escuchar su nombre junto a los barrotes y la cría siempre reía al verle mover su hocico largo y rosado buscando la comida que el amo traía. También le cambiaba la paja y, de vez en cuando, le tiraba agua con la manguera. A Berto le gustaba la granja.

Volvió a gruñir, esta vez junto a su comedero. Estaba vacío. Nunca antes había estado así. Fuera no se escuchaba mucho. El cacareo de las gallinas. El rumor del viento. El relincho lejano del caballo. Berto dio una vuelta inquieta dentro de su pequeña porqueriza. Asomó el morro y trató de olfatear a su amo. O a la comida. Nada.

Pasó el tiempo y nadie entró en el cobertizo. Berto tenía mucha hambre. Había lamido hasta los últimos restos en su comedero. La paja estaba húmeda y fría. La porqueriza se le hizo diminuta y estrecha, tanto que decidió empujar la portezuela que le encerraba con todas sus fuerzas. Apenas logró moverla un poco. El cerdo se fijó en la cuerda que ataba el cierre. Si se apoyaba en el comedero podría llegar a ella. Enganchó sus pequeños y afilados dientes al trozo de cáñamo y mordió con insistencia. No tardó mucho en deshilachar la cuerda. Volvió a empujar y abrió la puerta. Fuera no había nadie. Levantó la cabeza y trató de olisquear algún rastro. En ese momento captó el olor. Comida.

Avanzó con sus pasitos cortos todo lo rápido que pudo hasta salir del cobertizo. El sol estaba de color naranja. Las gallinas no hacían ruido. Caminó hasta la casa del amo siguiendo el rastro. Las máquinas estaban paradas. Nada se movía. Encontró a la cría del amo, tumbada sobre las escaleras del porche. El olor venía de allí. Berto empujó a la cría con su morro húmedo y rosado, pero no obtuvo respuesta. Subió como pudo las escaleras. Arriba estaba el amo. Y la compañera del amo. Desde allí pudo ver el camino de la granja. Había más máquinas paradas. Y más humanos quietos, tumbados en el suelo. Como el amo y su cría. Se acercó y observó su rostro. Estaba gris. No se movía.

Le dio un tímido mordisco. Y luego otro. No paró hasta quedar saciado.

Y así fue cómo los cerdos heredaron la tierra.

Quiero leer… INFERNOKRUSHER

Oooh, si. Esto sí que os ha pillado. Seguro.

El movimiento Infernokrusher nace de los escritores hartos de la definción de slipstream y de la CF mundana -ey, se lo dicen ellos mismos, hasta tienen un manifiesto-. Opinan que toda la CF tiene que reflejarse en cosas tan interesantes como… Monster Trucks. Y aplastamiento. Y explosiones. Y agradables combinaciones de ambas.

Os pongo algunas citas de su manifiesto:

Literary excellence through superior horsepower.

More than the death of the Reader, Infernokrusher prizes the sudden, violent dismemberment of the Reader

While other attitudes to art yearn to communicate truths, to move people, to challenge, or to entertain, infernokrusher art wants to blow stuff up

Su escudo de armas es un monster truck rampante, cómo no. ¿Un libro? Mmm, puede que Vellum, de Hal Duncan. Desconozco si está editado en castellano. De todas formas no es infernokrusher puro…

Más información, y lo que opinan sobre el resto de CF, en Notesfromthegeekshow… divertido.

Pratchett tiene alzheimer

O al menos una forma rara de la enfermedad. Cortipego de discworldnews:

Folks,

I would have liked to keep this one quiet for a little while, but because of upcoming conventions and of course the need to keep my publishers informed, it seems to me unfair to withhold the news.  I have been diagnosed with a very rare form of early
onset Alzheimer’s, which lay behind this year’s phantom “stroke”.

Es una lástima, la verdad. Aunque dice que le queda mucho por delante y que habrá más libros… no deja de ser algo descorazonador.

Minicuentos navideños

El verdugo acabó regalando lo de siempre: un golpe limpio y seco. Nunca obtuvo un gran aguinaldo.

Nunca supieron qué olor les alertó antes, si el de carne quemada o descompuesta. Lo cierto es que la franela roja ardió con un humo desagradable al encender la chimenea.

El segundo corte llegó hasta el hueso. Después de todo, nunca había querido llamar la atención, ni siquiera en fiestas tan señaladas.

La niña dejó entre las manos de su difunto padre una serpentina de colores. Horas más tarde, a seis pies bajo tierra, alguien murió atragantado entre sonoros pitidos.

El regalo para la policía fue dividido en dieciseis paquetes de distinto tamaño y peso. La nota adjunta decía “Jack os desea Feliz Navidad”

Era un envolotorio perfecto, ajustado, sin apenas dobleces o burbujas de aire, coronado por un precioso lazo azul eléctrico. Dejó de respirar a los dos minutos.

Enterraron al suicida fuera del camposanto. En nochebuena siempre había sido de los de dar de comer aparte.

-¿No la escuchan? ¡Está ahí! -dijo el enfebrecido asesino, levantando la tabla del suelo que ocultaba, a los ojos de los policías, la ensangrentada campana que el viejo Klaus utilizaba para atraer a los niños.

-Feliz navidad, cariño -dijo el hombre malcarado al abrir el congelador.
-Y próspero año nuevo -contestó su víctima, antes de arrastrarlo camino al infierno.

Ningún vampiro bailó en nochevieja bajo la bola de espejos.

No todas las galletas de exploradora saben a pollo.

La banshee tuvo un detalle con el viejo Shamus al cantar un villancico la noche antes de su muerte.

Quiero leer… Cybernoir

metropolis_rep.jpgUno de los vicios del cyberpunk surgido en los ochenta fue la de lanzarse en brazos de la novela negra. Creo que ese fue uno de los motivos de su progresiva desparición, incapaz de levantar el vuelo para encontrar argumentos originales, trató de ecubrir sus carencias imaginativas bajo un barniz arquetípico de novela negra cutrona.

Sin embargo, de ese fallo, surge una corriente, el cybernoir: El cyberpunk más oscuro, si consideramos realista por oscuro, con una verdadera originalidad en el tratamiento de la novela negra. Poco remedo chandleriano -ojo, remedo. Ojalá encontrar un equivalente chandleriano para estos asuntos- para tratar de encontrar nuevas salidas, tanto en el camino de lo negro y criminal, como en las grandes tramas socioeconómicas. Menos anticipación tecnológica de segunda clase y más proyección social.

¿Ejemplos? Los tenemos viejos, como Metrópolis, medianos, como Blade Runner (la película) y modernos, como Carbono Alterado. Son tres tipos de Cybernoir, tres ejemplos de lo que puede ser el futuro cercano imposible. ¿Más ejemplos? Quizás Gel Azul entraría en el lote. Pero hay tan poco y es un género tan amplio…

Me refiero a hablar de vagabundos como analfabetos digitales, analizar sociedades criminalizadas por el copyright, el control de masas a base del ojo de un gran hermano diminito y omnipresente, terrorismo nanotecnológico…

Quiero leer cybernoir. Escribirlo, sin embargo, ahora se me hace cuesta arriba. ¡A ver quién se anima!

Editando: El cybernoir también es estilismo, arquitectura y sombras. Bajo mi punto de vista es uno de esos géneros tan cinematográficos que hay que plantear un buen lienzo para contar la historia-

Quiero leer… Clockpunk

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Ya sé que soy un tipo raro, lo reconozco. Quiero leer clockpunk. Quiero que alguien escriba clockpunk en castellano. Que más gente lea clockpunk. Y quiero, bueno, eso tiene arreglo, de hecho lo tiene en estos momentos, escribir clockpunk.

Me pongo tonto con las historias renacentistas llenas de tramas palaciegas y con los intrincados diseños de los relojeros, con la estética de cuero, engranajes y dibujos de Da Vinci. Filosofía. Arte. Muerte. Traición. Relojes.

En ese mundo etéreo, sin fandom, sin fanzines y sin cuentos, que tienen los americanos y los ingleses, ya empiezan a despuntar algunos títulos. Claro que ellos se dedican a sus rollos Elizabetianos, mucho menos interesantes que lo que puede dar un buen entorno mediterráneo bien clockpunkeado.

Blog de referencia para estos menesteres: Da Vinci Automata

Quiero leer más cosas. Cosas nuevas de autores nuevos, sin demasiadas referencias, que presenten ideas originales, frescas e imposibles. Estoy dispuesto a malgastar mi tiempo, de verdad. Estoy un poco harto de las cosas de siempre, aunque las vistan de nuevas y originales, pese a que estén escritas con maestría. Hay que dar un paso hacia delante o nos ahogaremos.

La Scene del Fantástico

En el resto de universos paralelos en los que existe el Fandom -aunque a algunos les parezca increíble, el fandom fantástico es bastante minoritario y parado- ha ido apareciendo una facción muchísimo más activa que el resto: La Scene.

 

En el fandom cificionero la Scene se conoce como el mundillo, escritores nuevos, jóvenes articulistas, faneditores primerizos, que, de un tiempo a esta parte, parece que ha fagocitado, o ahuyentado, al resto del fandom. Creo que por un hecho puntual que no pasa en el resto de fandoms: La Scene no quiere ser profesional. Entiende su afición como lo que es, algo amateur y que sólo necesita el reconocimiento del resto de la scene y el fandom (No todos, claro, siempre hay quien destaca y tiene aspiraciones. Pero son los menos). Sin embargo en nuestro fandom, el de toda la vida, todo el mundo quiere ser publicado, leído, conocido y adorado. La ración de Ego es grande y se aplica la máxima de que “el infierno son los demás”. El feedback, punto principal de la Scene, desaparece y nos quedamos con un montón de gente que ve cómo sus esfuerzos son considerados simples trampolines para darse a conocer, o bien otros que se ven rodeados de escritores que quieren ver comentadas sus obras. Lo de comentar la de los demás es otra historia, claro.

 

Hasta que la Scene del fantástico no se de cuenta que es como todas las demás, que sin una base de comunidad fuerte y exigente no se puede dar el salto a ninguna parte -si es que quieres género, claro-, que sin ganas por leer lo que hacen los demás no puede haber revistas, ni siquiera e-zines, seguiremos viendo cómo desaparece esa base para sustituirla por un grupo de meros observadores, un fandom incluso más aborregado de lo que en ocasiones es.

 

Vivimos en una época perfecta para la comunicación y la edición digital. Me pregunto qué harían los viejos fanzineros de los ochenta y noventa ahora que ni siquiera tendrían que poner un euro para fotocopias. Nos hemos vuelto una generación complaciente, me temo.

Ciencia Ficción India

En la pasada Hispacon tuvimos una conferencia sobre literatura fantástica hindú. Para todos los que se quedaron con ganas de saber algo sobre la literatura de género -la conferencia fue muy interesante desde el punto de vista teórico, pero pecó, a mi entender, de decimonónica excelencia- aquí os dejo un enlace, en inglés, a un artículo que trata sobre la CF hindú en la actualidad.

DNA-ALTERING experiments, moody robots, strange mutations from failed cloning projects, wonder machines and nano-gadgetry, and, of course, aliens playing peek-a-boo with humans — science fiction writing in Indian languages has this all and more. And its popularity is growing steadily, especially in the eastern and southern regions of the country. Most science fiction (SF) writing in regional languages is in the form of serialised stories in magazines, but novels and short stories are also gaining popularity. Says Dinesh Goswamy, the well-known Assamese SF writer, “SF is very popular in our state. During Durga Pooja, magazines bring out special SF issues.” 

Leer el artículo completo

Minicuento: El hombre que comía libros

Conocí a M. a través de un amigo común, un bibliófilo empedernido para el que conseguía libros de vez en cuando, nada demasiado caro, todo del siglo veinte, que solía invitarme a comer cuando visitaba Barcelona. M. era un tipo grande, orondo, calvo y siempre sonriente. Pasaba ya de la cincuentena la primera vez que nos encontramos, y de eso hacía más de diez años.

A lo que iba. M. no era un aficionado más, como el resto de gente que había conocido en las comidas organizadas por mi amigo, no: él era un auténtico amante de los libros, un hombre de una extraordinaria cultura y con el que daba gusto hablar de ediciones, incunables, manuscritos y hasta, lo comprobé en más de una ocasión, de tipos de imprenta y composición del papel. Sí, era un verdadero experto. Lo único, devoraba libros. Quiero decir que se los comía físicamente, no es una figura retórica. Lo hacía de forma pausada, primero leía el índice y seleccionaba los capítulos más apetitosos. Cortaba las páginas con cuchillo y tenedor y luego, a veces mojando las hojas en alguna salsa, nunca supe si dulce o picante, las engullía con cara de gran satisfacción.

De vez en cuando le conseguía algún libro por encargo. Tampoco nada demasiado caro, pero siempre de la mayor calidad en cuanto al estado y conservación del volumen. No es que la idea de que un libro caro desapareciera del mercado me entusiasmara, pero M. era rico y pagaba bien, lo suficiente para que no tuviera demasiados escrúpulos. De todas formas, y para mi alivio, nunca pidió, ni le vi comer, códice alguno, nada de páginas miniadas o manuscritos medievales. Una vez me confesó que sentía cierta atracción morbosa por los originales de DaVinci, pero que por un lado no podía dejar al mundo sin aquella belleza, y por otro, que las tintas antiguas estaban llenas de plomo y otros metales que podían acabar por envenenarle.

Aprovechando un viaje relámpago a Barcelona, quedé con nuestro amigo común, el cual me invitó a visitar a M. en su casa. Accedí sin pensarlo; acababa de perder una venta y llevaba en la maleta dos ejemplares del Ulyses que podían servirle a M. como cena durante meses. Aparcamos cerca de Balmes y seguí a mi amigo hasta la puerta de la finca donde M. vivía en un ático de tres plantas.

Nos abrió la puerta el ayuda de cámara, un hombre mayor, contrapunto de M. en peso, estatura y carácter. Pasamos a una pequeña salita y desapareció en busca de su empleador.

No tardó en volver con el rostro congestionado y los ojos a punto de salírsele de las órbitas. Apenas pudo tartamudear el nombre de M., señalando las escaleras que daban al piso superior. Ni que decir tiene que subimos a toda prisa los escalones. La puerta que daba al despacho estaba abierta. Entramos y nos encontramos con el peor de los escenarios. M. estaba sentado en un cómodo sillón orejero y vestido con un pijama de franela gris y una bata a cuadros rojos y negros. Su rostro estaba desencajado en una mueca de dolor y tenía una lividez digna del peor fantasma. Entre las manos todavía sujetaba un libro al que, como era usual, le faltaban varias páginas. Nos acercamos. M. había vomitado parte de la sobrecubierta del libro sobre la alfombra. No era la primera vez que el plástico le sentaba mal, pero aquello era demasiados. Mi amigo le tomó el pulso y negó con la cabeza. M. había muerto.

–¿Qué crees? –me preguntó mientras se dirigía hacia el teléfono– ¿Se habrá atragantado? ¿La tinta era venenosa?

–No –contesté. En el montón de papeles troceados del suelo pude ver la foto de un tipo gordezuelo y con gafas que miraba al objetivo del fotógrafo con gesto confiado–. Ha sido indigestión –dije, reconociendo por fin la cubierta del último libro de César Vidal.

 

Amazon – Lector digital y servicio

amazonkindle.jpgDentro el montón de iniciativas que se veían venir dentro del muno del e-book, Amazon decide lanzarse primero con un cacharrito propio y un servicio de descargas. El cacharro en cuestión – Kindle- funciona con tinta electrónica, tiene una autonomía de 30 horas y permite almacenar 200 libros. Tiene una conectividiad inalámbrica -no wifi, es un servicio de banda ancha telefónica de EEUU que habrá que pagar aparte- y permitirá revisar el correo electrónico.

 

Lo quieren vender como el equivalente al Ipod en el mundo del libro, pero, tras analizarlo un poquito, me parece que están lejos, muy lejos todavía. ¿Razones?

 

El Kindle es grande. Tiene una pantalla para leer cómodamente adornada de un teclado (WTF?) y un marquito blanco… Vamos, primera norma de “hacer productos como el Ipod”: El diseño es más importante que la funcionalidad. Y el Kindle es feo y grande. Así de claro. Lo que nos lleva a:

 

El precio: 272 Eurazos. La verdad es que el precio de los lectores de libros es su principal escollo. ¿Llevarías algo de ese tamaño, que no aguantaría dos golpes, para leer por las mañanas en el metro? Yo no lo haría, la verdad. Los libros tienen una ventaja que casi nadie comenta, nada que ver con el olor de las páginas o su tacto característico, y es que se pueden caer al suelo, mojar, servir como arma arrojadiza y hasta para corregir la cojera de una mesa sin que les pase mucho. Trastear con un cacharro grande de 272 euros es algo que no está al alcance de todos. Y, en serio, si estás en casita, ¿qué más te da coger un libro? ¿El precio del e-book? Pues…

 

Cada E-book sale a 9,99 dólares. Toma ya. Más caro que los paperbacks, eso sí es visión de futuro. Eliminas a las distribuidoras y reduces a casi cero los costes de producción y ¡toma ya! más caro. Y además, siguiendo la estela del ejemplar sistema de video bajo demanda que Amazon se ha comido con patatas, el Kindle funciona con DRM… así que me lanzo y auguro una efímera existencia de este sistema a menos que cambien precios, diseño y DRM. Que por esos 272 euros hay unas PDAs que leen cualquier cosa, tienen Wifi, leen MP3, y hacen muchas más cosas. Y, por si fuera poco, te caben en el bolsillo.

Rescepto team – En internet publica cualquiera

Les invito a todos a leer esta interesante reflexión sobre la publicación en web, disponible enterita en el blog del Team Rescepto.

Pues sí, resulta que en internet publica cualquiera. ¡Vaya descubrimiento! Que prejuicio más cojonudo para pasar de todo lo que se publica en la red, ya sean los desvaríos del analfabeto funcional del barrio o las opiniones de un premio Nobel. ¡Viva la suprema igualdad de los bits!

Ser escritor

Qué decir, de verdad, sobre este oficio, amargo a veces, más una condena en ocasiones que una verdadera ocupación. Los que llevan en esto más tiempo, de vuelta ya, veteranos curtidos en galeras y galeradas, luchadores, algunos del espacio y otros no, te lanzan media sonrisa y entornan los ojos de forma melancólica cuando les hablas de tus proyectos, nuevos sueños, deben pensar, ilusiones que pronto se encontrarán con todos los obstáculos, baches, trucos y artimañas, que en el mundo de la literatura pugnan por comerse el ímpetu de los noveles.

Pasa el tiempo y siempre se avanza. Supongo que es el truco, no dejarse amilanar ni contagiarse. Hacerse fuerte en el rincón más duro de nuestro ego, enorme pero voluble, y esperar. Esperar. No recuerdo quién dijo que era la mayor parte del trabajo de un escritor. Más que el dedicado a tener la idea, escribirla, reescribirla, corregirla y desesperarse con ella. La espera es la que al final distingue a los corredores de fondo.

Es desesperante y hermoso, es frustrante y genial. Ser escritor y poder decirlo. Aunque luego siempre, siempre, te miren raro.

Hispacones

Después de una semana de dolores de espalda varios (maldita carretera, arrr) creo que es hora de hacer una valoración sobre la Hispacón de Sevilla.

Por una lado, gracias. Gracias a todos los que año tras años votan a La legión del espacio como mejor cómic, aunque luego les abronque por no leer otros comics dentro del fantástico. No puedo evitarlo. También dar las gracias a todos los que votaron Poe como mejor poema del 2006. Con un poco de suerte será traducido al inglés y saldrá en una revista (ya daré más detalles cuando los tenga)

La Hispacon en sí, pues me lo pasé muy bien. Desde fuera todo es bonito y precioso. Tan sólo faltó ese bar cohesionador que tanta falta hace en cualquier convención. También daba un poco de mal rollo la falta de presencia organizativa de la Fundación, siendo esta suplida por la gente de la AEFCFT, que en principio no tenía que hacer esas funciones. Así pues Raquel y yo decidimos quedarnos hasta última hora todos los días para hacer bulto y acompañar a los que tenían que permanecer allí hasta el cierre. Lo que en otro lugar hubiera sido una pausa antes de formar un gran grupo post-convención, este año fue un gran escollo debido a que el Parque Zombie de La Cartuja  es el lugar ideal para rodar Soy Leyenda. Ni Nueva York ni leches.

La sensación escritora quedó agridulce. Por un lado buenas vibraciones al presentar Nocte, la asociación de escritores de terror, pero las múltiples noticias sobre la vuelta al lado tenebroso del péndulo editorial nos llevaron a un par de mesas redondas de autoayuda.

Por el lado editorial no pudimos presentar el libro de La legión del espacio. La imprenta decidió que no era el momento y nos dejó tirados por dos míseros días. Recordad, editores: todo lo que tenga que estar para el día de antes de una Hispacon, NUNCA estará a tiempo.

La cena. Para qué hablar. Por lo menos me lo pasé bien hablando con Juanma Santiago y con Luis G.Prado, que se fue sin que le comiera la cabeza demasiado con mi próximo libro, como es mi costumbre en cuanto lo tengo a tiro. Ya lo pillaré en la Asturcon.

La vuelta a casa. Casi perfecta. Sobre todo gracias a Víctor Gallardo y Gabriella Campbell, que nos hicieron de anfitriones en Granada, cicerones del tapeo, nos dejaron una cama en condiciones y hasta dejaron que su gato nos calentara los pies. (Joé que frío hace en Sierra Nevada)

El año que viene la Hispacon será en Almería. Tengo buenas vibraciones sobre el proyecto, aunque me quedaré mucho más tranquilo cuando me entere del apoyo humano que consiga. Esa es la diferencia entre una buena hispacon y una mala. Bueno, eso y los bares. Pero me han dicho que en Almería, de eso, van servidos.

Ignotus Monstruoso

Biennn, bien. Fedde y yo volvemos a ganar el Premio Ignotus de la Legión del Espacio (alegría, aplausos), mérito de Fedde en su mayor parte, claro. El dibujante es el que hace la mayor parte del trabajo, para qué nos vamos a engañar.

En solitario he ganado otro más: Ignotus a la mejor poesía, que aunque a casi todo el mundo le parece un premio menor, a mí me hace mucha ilusión, más de la que puede parecer. Poe, publicado en Vórtice en línea, y que ahora os pongo aquí:

Suena al compás dos por tres, tres por dos
Resuena por toda la habitación
Está en el aire, en el sueño, dulce
Tambor, amor en el recuerdo, caricia
Amarga, lágrima muerta.
En la cama, desnuda, revive con cada
Parpadeo, suspiro y miento
Si dijera que no deseo tocar, besar,
Comer y abrazar su aliento.
Y es que suena al compás dos por tres
Que recuerda mi propia mortalidad
Tres por dos de aquello que será.
Y me hace salir de entre penumbras
Para abrirle el pecho con caricias,
Cuchillos y lágrimas de cristal,
Acabando con la música y su tic tac,
Su dos por tres compás tres por dos,
Que canta siempre la canción
De su dulce, dulce, corazón delator.

Hispacon 2007 – Sevilla

Queda muy poco, nada, como el que dice. Mañana ya estaré en Sevilla para preparar la HispaCon de este año. Por desgracia no podremos presentar el libro de La legión del espacio, resulta que los de la imprenta (oh, que novedad) se han pasado una semana de plazo.

De todas formas, trabajo tengo. Estaré apadrinando varios libros,  “Desde el taller”, una iniciativa del Taller 7,  y “Noche cerrada” (de mi nuevo compañero infernal Emilio Bueso)

Mención aparte tiene la presentación de Nocte, la asociación de escritores de terror. Seremos unos cuantos monstruos felices encima de la tarima. Seguro que nos lo pasamos bien. La cosa promete.

Por lo demás, muchas presentaciones, charlas con Rafa Marín o Javier Negrete, películas, conferencias de postín (la de Gabriella tiene una pinta buenísima), bares, restaurantes y algo de cerveza.

El programa al completo.

Nos vemos allí este fin de semana.

Finito

Se acabó. Terminé. Finito. The end. Punto final. La dama gorda cantó la canción.

magi.jpg

Quiero dar las gracias a Depeche Mode, Nick Cave, VAST, PRONG, Editors,  Radiohead, Siouxie, Tom Waits, Muse, Amon Tobin, Interpol… y a un motón de grupos que los señores de LASTFM han tenido a bien en ofrecerme. Ahora me queda la revisión. Dura y temida, pero deseada revisión.

No podéis verme. Pero estoy bailando. Si llevo la ropa puesta o no es una pregunta que dejo en el aire.