Minicuento – Lunarias I
Dos cucarachas. Una mosca verde. Arañas secas colgando de nidos vacíos. Luz de luna ensuciada por cristales ajados. Paredes preñadas de acolchados arañados. Al menos esta esquina, desde donde puedo ver todo el universo, es solamente mía.
Minotauro 2009: Portadas alternativas (II)
Después de leer la sinopsis completa, descubro la portada alternativa para el Minotauro de este año:

Actitud
Perdonad mi acento marxista, pero me recorre un fantasma el espinazo cuando los dueños de los medios de producción se imponen a la creación para conseguir una sub-sub-cultura esquematizada y cuadriculada de la que parece imposible escapar. Por todos lados aparece el fantasma de la profesionalización, de tal forma que parece la única salida el doblegarse, agachar la rodilla y perder gran parte de tu alma.
Ves a los amigos más preocupados en acertar con lo que se lleva, con la tendencia, con la tontería del mes, reescribiendo, cambiando, todo para pasar un filtro cada vez más rígido, compuesto de encuestas y márketing.
Un escritor es un creador, un artista, y debe marcar la diferencia, bien sea para sí mismo o en la sociedad en la que vive. Crear sólo para ganar dinero es pintar acuarelas de payasos, algo muy digno pero que encuentro mortalmente aburrido. No hay que cambiar para adaptarse a la industria. Hay que mejorar para que tu obra acabe logrando su propósito -sea el que sea- por ella misma.
La culpa de todo esto la tiene la Escuela de Frankfurt, Adorno y mi maldita manía de leer demasiados blogs.
Minicuentos Navideños
-¡No dejes que te muerda! -Gritó Pablo el apostol mientras empuñaba el hacha.
-Pero si es nuestro maestro -contestó Juan.
-No. Ya no lo es. Ahora es uno de ellos.
Y juntos descuartizaron a Jesús sobre el monte de los olivos.
Melchor señaló con disgusto al bebé recién nacido mientras Baltasar guardaba el cuchillo curvo y Gaspar borraba el pentáculo dibujado con sangre sobre el suelo lleno de paja.
-A saber dónde vamos a encontrar a una virgen a estas horas -musitó, mientras los pastores acariciaban a sus ovejas.
A la muerte le gusta bailar al son de las campanillas.
Del cuerpo amoratado y descompuesto nacieron cientos de moscas. Un milagro más para la nochebuena en el viejo sótano de la cabaña abandonada.
Cuando lo encontraron, colgaba desnudo, ahorcado con el cable de las luces de navidad, girando al son de un pegadizo villancico mientras las bombillas se encendían y apagaban una y otra vez. Resultó ser un espectáculo horrendo pero entrañable.
Esto no es una lápida -rezaba un epitafio-. Es una puerta.
Un belén hecho con zombis es un belén no-viviente.
Al excavar en el jardín aparecieron decenas de trajes rojos, gorros con borla, cinturones con gruesas hebillas, un sinfín de campanillas y un montón de huesos.
-Aquí es donde vienen a morir cuando acaba la navidad -trataba de explicarle el padre a su hija mientras la policía se lo llevaba esposado.
¿Qué? ¿Febrero dices? Menuda nochevieja, amigos...

