Ganchos

Hay quien dice que un cuento debe empezar con una frase contundente, arriesgada, original o sorprendente. Un gancho, un anzuelo, un pequeño tirón para que el lector se sumerja de golpe en la historia.

Reconozco que lo hago a veces. En un cuento corto hay poco sitio para explicaciones y si con diez palabras eres capaz de situar al lector donde quieres, pues mejor. Es como empezar en un clímax, bajar el ritmo y luego desarrollar la historia como toca. Lo malo, que esa frase no resulte tan interesante como creías y que quede como un pegote inicial, desanimando a toda lectura.

El equivalente a esa primera frase en las novelas es la primera página. Si bien creo que la costumbre viene de años de preselección editorial basada en lectura rápida. Pero, ¿se puede hacer lo mismo con una buena primera página que en un cuento? ¿Es posible situar al lector, sumergirlo en el ambiente, la sensación, con una primera página seductora? El que pega primer pega dos veces, supongo. Y un buen principio debería ser por lo menos atractivo, cuidado, original… Como el resto del libro, digo yo.

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