El síndrome del Tocho Gordo

En teoría un libro, y cualquier narración, debe alargarse lo justo. Allí hasta donde llegue la historia, allí debe parar el escritor.

Hay obras maravillosas de tres líneas y geniales de mil páginas. Entre lo efímero y lo eterno hay un mundo de clasificaciones para disfrutar. Sin embargo en el mundo de la literatura fantástica existe un cierto síndrome del tocho gordo, donde todo libro debe sobrepasar las doscientas cincuenta páginas, si son más, mejor que si son menos. Y eso es así porque el mercado lo exige, necesita libros gordos, por lo que se ve. A veces parece que las compras se deciden al peso, cuando la calidad de un volumen no tiene nada que ver con lo que ocupa.

Parece que se prefiere lo que te dura a lo que te aporta. Así nos va, dándole al streching como el tito King en sus mejores tiempos.

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