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Slipstream o Todos al mismo saco

Tras leer esta entrada en el blog de Arellanos sobre el Slipstream, me reafirmo en que el ser humano necesita ponerle etiquetas a todo en un intento por controlar su mundo.

Pero definamos slipstream: Más o menos cualquier tipo de literatura que traspasa las barreras de lo real, pero que no contiene elementos que le identifiquen en género alguno. También dícese de la literatura que hibrida géneros, la metatextual, y, como colofón, engloba a aquellos escritos que “te hacen sentir raro”

Con dos cojones.

De entrada, creo que las calificaciones por género son útiles para libreros y poco más. Por otro, y ya que se utilizan, el slipstream responde a la necesidad por parte de cierta crítica literaria apolillada que se niega a reconocer los valores literarios de cualquier tipo de literatura fantástica. Entonces se sacan un término de la manga, Slipstream, o como quieran llamarlo en castellano, me da igual, que valida ese libro “raro” que les ha gustado. Al escritor le viene bien ser considerado slipstream ya que así le sacan los libros del “Rincón Oscuro al Fondo a la Derecha al Lado de los Doscientos Ejemplares de Eragon”

Y quieras que no, eso se agradece.

Así que ¿es el camino el Slipstream, el metarealismo, lo conjetural? ¿Habrá que ponerse gafas de pasta al presentar un libro? Porque en castellano todavía no está muy claro lo del Slipstream y simplemente lo aplican a aquellas novelas de corte fantástico que las editoriales quieren vender, nada del new weird americano ni nada de eso. (Como las novelas de Somoza, que dicen que no son de terror o fantásticas… muahahahahhaha)

Al final habrá que hacer como Houllebecq, y dependiendo de quién te entreviste escribes literatura fantástica, transrealismo, slipstream o alta literatura comprometida. Aunque igual primero hay que escribir como él.

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