Bajo un cielo de estrellas (II) Leyendo novela negra

Gracias a un saldo encontrado en la París Valencia hemos saqueado una pequeña colección de bolsillo dedicada al Comisario Maigret, personaje antológico donde los haya creado por Georges Simenon. Decir que ha sido superventas es quedarse corto. Como cortos son los libros, más cuentos largos editados en ese formato que otra cosa. Bolsilibros, vaya. Pero funcionan, y de qué forma. Simenon tiene un estilo directo. Tan directo que a veces parece más una narración oral que escrita, siempre con la figura de Maigret como eje, como referente físico y moral. Su alter ego en el mundo oscuro y lleno de traiciones de la novela negra es fuerte, de clase baja, serio, callado y empedernido fumador de pipa, la cual ni se saca de la boca para hablar. Un tipo simpático, vaya. Por ahora llevo un par de novelas leídas, ya había leído algo de Simenon antes, me parece que de una época más tardía, con un Comisario en cierta decadencia, y la verdad es que entretienen un montón, además de enseñarte cómo contar una historia en sencillos pasos. A veces lo sencillo se aleja mucho de lo fácil, cosa que muchos parecen no comprender últimamente. La verdad es que escribir novela negra es uno de mis objetivos no cumplidos. Tengo una historia ahí, pendiente de ser escrita. Un relato más cercano al polar que al estilo negro macarra que, sin embargo, disfruto leyendo como el primer día. Pero me parece que ese estilo se aleja mucho de lo que puedo contar con claridad -aunque en mi barrio el otro día un puñado de yonkis quemara cuatro casas en estado de ruina antes de ocupar otras tantas- y me apetece más contar los asesinatos que pueda cometer un ama de casa cualquiera. El mal y el desequilibrio ético y sicológico de tu vecina del quinto, la que te deja sal y tiene la entrada llena de gatitos de porcelana me parece aterrador. Sobre todo si cuando mata, lo hace con toda la razón del mundo. Lo que me estoy planteando es si Maigret la detendría. Creo que no. Aprovecharía para probar un allipebre como toca.

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