Pequeño poema nocturno y sin mucho sentido

Un abrazo cerrado en adioses sin voz

claveteado en maderas y cruces feas

acolchado barato y olores a tierra

las campanadas festivas

el enterrador

Cualquiera día el cuervo sin nombre

se posará en tu hombro desnudo

besará el cuello del que me enamoré

y te traerá conmigo a golpe de pala,

bala, agujero y gloria.

 

 

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