Paga por el escaparate, editor

Cosas que pasan en Inglaterra (no aquí, oigan, dónde vamos a parar):

La principal cadena británica de librerías, Waterstone’s, ha admitido que cobra a los editores por promocionar sus libros en sus más de 300 establecimientos repartidos por todo el Reino Unido.

Así, por el equivalente de 67.500 euros, Waterstone’s coloca hasta hasta seis títulos en sus escaparates y los destaca en una campaña nacional de publicidad destinada a las próximas Navidades. Por 36.700 euros, exhibe un título como apropiado para «regalo» tanto en el escaparate como en las cajas, mientras que por algo más de 10.000 euros la cadena promociona «el libro de bolsillo del año» y lo incluye en su publicidad en periódicos.

El editor Anthony Cheetham, presidente de Quercus Books, declaró ayer que los pagos a cadenas de librerías son ya inevitables. «No te puedes negar a ello. Si los minoristas te ofrecen esos lugares de promoción y tú los rechazas, no es que las ventas de un título bajen de 1.000 a 500, es que no vendes ni 20».

Bonito libro, sería una lástima que alguien lo pusiera junto a los de literatura fantástica…

Es lo que tiene. Se ve que los libreros se han dado cuenta de que todos querían poner sus libros bien visibles y se dijeron, ¿y si les cobramos algo? y de ahí pasaron a elegir qué libros les convenía vender. Son varias las cadenas de librerías que practican esa “selección”

12 Comments

  1. ¿Pasa? 😛 Tengo que trabajar esa ironía…
    No, en serio, lo que me llama la atención es que sea la librería (o cadena) quien decida el libro por el que se deja pagar.

  2. Lo que me lleva a pensar que están exprimiendo el tema antes de que los Amazon y similares se hagan con el mercado dentro de unos cuantos años.

  3. Dudo mucho que Amazon se convierta a medio plazo en una competencia para las grandes superficies en el mercado del lector ocasional, que es con el que funciona, a fin de cuentas, el marketing.

    Si tú quieres comprar un libro muy concreto y en el Corte Inglés o en La Casa del Libro de la esquina no lo tienen, te va a importar un pimiento su mesa de novedades: te pateas las liberías pequeñas donde sabes que puedes buscarlo o encargarlo, o, entonces sí, lo pides directamente por internet a la editorial o a quien sea. Todo esto depende mucho también de dónde vivas.

    De todos modos, no conviene olvidar que cierto tipo de editoriales se lo montan muy, muy mal con la publicidad. Por no decir que no se lo montan en absoluto.

  4. Yo creo que Amazon (y sus clones), en medio plazo (unos cinco o seis años), se comerá el mercado con patatas. Menos aquí, claro. Spain is different.
    Cuando en el resto del mundo (primer mundo) se llegue al print-on-demand de verdad y el e-book sea una realidad de negocio, aquí estaremos esperando a ver qué gran editorial da el paso al comercio electrónico.
    Eso si no sale nada diferente por el camino. Espero que si.

  5. No, si el “print on demand” es un negocio, no lo dudo. El problema es que el grueso de la faturación la generan los propios autores y su círculo, no los lectores. Y no veo motivos para pensar que esto vaya a cambiar a corto plazo.

    Aplicando sentido común, ¿si yo publico un libro en Lulu.com, tengo alguna garantía de que vaya a leerlo alguien que no sea colega mío, ni me conozca, ni lea mi blog (que no es el boing boing de Cory Doctorow, precisamente) o el de mis colegas?

    Y ya que estamos hablando de la evolución del mercado editorial, no obviemos que el “print on demand” ha sido el modelo imperante durante unos cuantos siglos.

  6. Es que el filtro es el negocio del futuro. Y Amazon tiene un pedazo de software de recomendación impresionante. Algo que los libreros pueden hacer desde la experiencia pero que en el mundo de “la cola larga” se va a volver muchísimo más especializado si no quiere desaparecer.

  7. Me parece que sobreestimas el poder de las nuevas tecnologías. Quiero decir, las recomendaciones de Amazon no dejan de ser una herramienta de marketing tan “alquilables” como un escaparate. No iguales, vale, pero sí hasta cierto punto equivalentes. Y cuando eso empiece a ser evidente, ¿qué?

    Ojo: no digo que Amazon no sea rentable, pero desde luego, en cinco o seis años es más probable que desbanque a iTunes antes que a las cadenas de librerías. Si no se muere antes, claro.

  8. Si comienza a ser un escaparate alquilado perdería eficiencia y su utilidad.
    Por lo demás, sí, soy un anticipador nato.
    Su falta de fé resulta decepcionante…. uuuuh—aaaaahh

  9. Yo es que soy un cyberpunkarra de la vieja escuela –de los de “Petra” y “El continuo Gernsback”– y creo que el futuro será más surrealista y mucho menos geek de lo que nos podamos imaginar…

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