ciencia ficción

Time is running out

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Time is running outHoy es un día de cambios, casi de volver a empezar tras un par de años en el que mi cerebro ha estado más pendiente del trabajo que de otra cosa. No me quejo, Lecturalia es un proyecto apasionante que puede dar más de una sorpresa este año si todo sale bien y las fuerzas del mal no se conjuran demasiado. Pero lo cierto es que echaba de menos tener algo más de tiempo para escribir, leer -si, leer más todavía, si es que se puede-, además de prestar atención al resto del equipo demoníaco que forma parte de mi vida.

Por suerte tengo un jefe razonable que entiende lo que acaba por moverme, así que ahora tengo un poco más de tiempo cada semana para escribir y dedicarle más atención a la faceta de escritor 2.0 que tengo tan abandonada (no hay más que mirar de cuándo son las últimas entradas del blog). Hoy mismo me he puesto a revisar lo que tengo pendiente de escribir -además de otros proyectos- y he decidido seguir con una historia de ciencia ficción que apenas estaba esbozada. ¿Seré capaz de retomar la cifi como toca? Hace eones que trato de no escribir de una manera escapista y todavía no sé cómo va a quedar lo que estoy haciendo. Espero que crezca como toca, por lo menos sé que hay tres personas interesadas.

Ciencia ficción, cuantos delitos se han cometido entu nombre… Espero que os guste la New Weird Space Opera, amigos.

Vuelve Dick

De una manera asombrosa, Dick viaja en el tiempo desde el pasado. Sin embargo, algo en el proceso sale mal y se despierta dentro del cuerpo de su quinta, y última esposa. Al no saber cuánto tiempo durará la situación, decide terminar el libro que dejó inacabado en el pasado, dejándonos claves que sólo en el futuro cobrarán sentido. Asombrado por el éxito de sus novelas tras su muerte, intenta vender el libro para encontrarse que nadie se lo quiere publicar. Asqueado, lo autoedita y vuelve a saltar al flujo del tiempo.

¿Dónde habrá ido Dick después de esto? ¿Marte? ¿Qué opina John Runciter de todo esto? ¿Acaso me lo he inventado todo o he leido la noticia en el NYT?

La estación de la calle Perdido

China Miéville es uno de los escritores que han configurado la corriente más nueva y vanguardista dentro de la literatura fantástica que nos llega desde los Estados Unidos. El new weird, o nueva fantasía, intenta escapar de los rígidos corsés impuestos por los amantes de la ciencia ficción más tradicional o los seguidores incondicionales de vampiros románticos o dragones escupefuego.

El resto del post podéis leerlo en el blog de Lecturalia.com

Algunas perlas

Y es que al tener que repasar toda la actualidad literaria día tras día, te encuentras verdaderas perlas de boca de escritores. Entre ellas, y esto incluye a la gente de márketing de Suma, está Stephanie Meyer -o Stephenie, que alguien lo aclare- que nos dice que su nueva novela -The Host -La invitada- es Ciencia Ficción para los que no leen Ciencia Ficción.
Las implicaciones sobre lo que suelta la señorita Meyer son tantas que darían para mucho. Lo inmediato: Que la señorita Meyer no ha leído ciencia ficción en su vida y se cree que está inventando la coca-cola.
Por otro lado en Suma hablan de “el primer triángulo amoroso con sólo dos cuerpos”. Ey, la frase es tan resultona como ignorante. Pero bueno, es lo que hay. Seguiremos desgranando perlas más adelante.

Ignotus 2008

Quién me iba a decir a mi que ese cuento inacabado, que casi había dejado por imposible, y que colgué en el Blog sin esperanza de continuidad, llegaría a ser uno de los nominados al Ignotus. Claro que la culpa de todo esto la tiene Santi Eximeno, que decidió seguir allí donde yo no veía nada. La Apertura Slagar nominada a mejor cuento nacional. Acohonante.

Por otro lado, seguimos ahí con La legión del espacio, este año con nuevos competidores. Ya era hora. A ver qué pasa.

Semana Negra – Asturcon

Otro año más que pasamos por la Semana Negra-Asturcon, otro año para disfrutar de libros, churros, sidrinas -o como sea llamada en cada valle-, fabada, aflingen, charlas, tertulias, confesiones, cansancio, arena y bailes. Como siempre, he vuelto con ganas de más -sobre todo de alguna comida en la Iglesiona-, con ansia por retomar proyectos y cuentos. ¿Cuánto me va a durar la sinergia? No lo sé. Espero que dure, por lo menos, hasta final de Septiembre, cuando más, hasta el año que viene.

Pd. Un abrazo a todos aquellos de quien no pudiera despedirme en persona. A veces no queda tiempo para nadie, incluso para uno mismo.

Pdd. Tengo el Ipod más friki del mundo. Chinchad y rabiad.

El rayo verde en el ocaso

El Domingo 11 de Mayo, en la FNAC Valencia, a las 19:30 y el Lunes 12, en la Casa del Libro, también a las 19:30, se presentará el primer libro de Sergio Mars, El rayo verde en el ocaso, (AJEC) del que he sido afortunado lector y prologuista.

Cortipego parte del prólogo, para ir abriendo boca.

Uno de los rumores más recurrentes dentro de la literatura fantástica en los últimos diez años habla de la muerte de la ciencia-ficción, de su falta de ideas y la progresiva desaparición de sus lectores. Por lo visto la actual sociedad, fuente continua de progreso, tecnología e información, resta interés a la literatura de anticipación científica. La consigna parece ser que el futuro ya está aquí y que, por lo tanto, no merece la pena preocuparse en la especulación; todo está anticipado, y si no, pronto será real.
Dejando a un lado lo etnocentrista de esa propuesta, que excluye a la inmensa mayoría de los habitantes del planeta, nos encontramos con un mundo literario deudor en exceso de la tecnificación sufrida a finales de los años ochenta y noventa, el cyberpunk y una imaginería cinematográfica de lo más pirotécnica y vacua.

Sin embargo, el hecho científico no es el principal protagonista, es una herramienta al servicio de la historia, a veces una excusa para el relato, otras un gran escenario donde situar a los personajes. Una buena narración no se deja arrastrar por elementos innecesarios, sean comentarios científicos o descripciones repetitivas y absurdas.
Así, la ciencia-ficción Hard puede despertar en el lector ese sentido de la maravilla que tanto se cita para destacar ciertas obras de la literatura fantástica pues, ¿qué hay más asombroso que lo que la propia ciencia nos puede mostrar? El universo es el campo de juegos de los escritores Hard, un universo desconocido, infinito y lleno de ideas.

“El rayo verde en el ocaso” es un buen ejemplo de literatura que aúna ciencia y maravilla, ideas y personajes, cuidando al extremo tanto el estilo como la rigurosidad científica, sin caer en argumentos crípticos o excesivamente pedagógicos, despertando la fascinación y la curiosidad por el mundo en el que vivimos y del que tanto desconocemos.
Sergio Mars, como biólogo especializado en genética, vive la ciencia, y en cada uno de los cuentos encontramos pasión por el conocimiento de lo que nos convierte en especie, nuestro pasado y futuro, nuestra evolución tanto física como sicológica o técnica. Transmite esa emoción con pulcritud literaria, consiguiendo que la ciencia, protagonista indiscutible, pase a un segundo plano, completamente integrada en relatos que van más allá de la pura especulación teórica, historias sobre la misma esencia del ser humano, su misterio y su impredecible futuro.

V Premio Minotauro

Bien, ya conocemos los nombres – seudónimos de este año.

– Ángeles de titanio de Klaus Gordonkraff (seudónimo)
– Aquamarine de Vera Parkhutik
– El libro de Nobac de Federico Fernández Giordano
– Rey Sátiro de Antonio Domínguez Leiva
– Switch in the Red de Anónima de las 9:59 (seudónimo)

Bien, por lo menos no dan tanto miedo como los del año pasado. Y algunos autores prometen. Y también hay algo de mente sucia… aquí

–Editando: Resulta que ahora lo de la mente sucia ya no vale, que ya no pone lo que ponía… que dice que se tiró a la piscina y lo puso en su perfil hace nada… bueno… para los curiosos, decir que afirmaba que su libro sería publicado por minotauro en 2008–

Como siempre, espero que el premio sea el mejor de todos y que se gane el respeto y prestigio que todos los escritores del fantástico deseamos.

Minicuento – El cerdo Berto

Berto gruñó un poco mientras se revolvía entre la paja. Era un cerdo con nombre. La cría del amo se lo había puesto, como al resto de animales. Pero Berto acudía al escuchar su nombre junto a los barrotes y la cría siempre reía al verle mover su hocico largo y rosado buscando la comida que el amo traía. También le cambiaba la paja y, de vez en cuando, le tiraba agua con la manguera. A Berto le gustaba la granja.

Volvió a gruñir, esta vez junto a su comedero. Estaba vacío. Nunca antes había estado así. Fuera no se escuchaba mucho. El cacareo de las gallinas. El rumor del viento. El relincho lejano del caballo. Berto dio una vuelta inquieta dentro de su pequeña porqueriza. Asomó el morro y trató de olfatear a su amo. O a la comida. Nada.

Pasó el tiempo y nadie entró en el cobertizo. Berto tenía mucha hambre. Había lamido hasta los últimos restos en su comedero. La paja estaba húmeda y fría. La porqueriza se le hizo diminuta y estrecha, tanto que decidió empujar la portezuela que le encerraba con todas sus fuerzas. Apenas logró moverla un poco. El cerdo se fijó en la cuerda que ataba el cierre. Si se apoyaba en el comedero podría llegar a ella. Enganchó sus pequeños y afilados dientes al trozo de cáñamo y mordió con insistencia. No tardó mucho en deshilachar la cuerda. Volvió a empujar y abrió la puerta. Fuera no había nadie. Levantó la cabeza y trató de olisquear algún rastro. En ese momento captó el olor. Comida.

Avanzó con sus pasitos cortos todo lo rápido que pudo hasta salir del cobertizo. El sol estaba de color naranja. Las gallinas no hacían ruido. Caminó hasta la casa del amo siguiendo el rastro. Las máquinas estaban paradas. Nada se movía. Encontró a la cría del amo, tumbada sobre las escaleras del porche. El olor venía de allí. Berto empujó a la cría con su morro húmedo y rosado, pero no obtuvo respuesta. Subió como pudo las escaleras. Arriba estaba el amo. Y la compañera del amo. Desde allí pudo ver el camino de la granja. Había más máquinas paradas. Y más humanos quietos, tumbados en el suelo. Como el amo y su cría. Se acercó y observó su rostro. Estaba gris. No se movía.

Le dio un tímido mordisco. Y luego otro. No paró hasta quedar saciado.

Y así fue cómo los cerdos heredaron la tierra.

Quiero leer… INFERNOKRUSHER

Oooh, si. Esto sí que os ha pillado. Seguro.

El movimiento Infernokrusher nace de los escritores hartos de la definción de slipstream y de la CF mundana -ey, se lo dicen ellos mismos, hasta tienen un manifiesto-. Opinan que toda la CF tiene que reflejarse en cosas tan interesantes como… Monster Trucks. Y aplastamiento. Y explosiones. Y agradables combinaciones de ambas.

Os pongo algunas citas de su manifiesto:

Literary excellence through superior horsepower.

More than the death of the Reader, Infernokrusher prizes the sudden, violent dismemberment of the Reader

While other attitudes to art yearn to communicate truths, to move people, to challenge, or to entertain, infernokrusher art wants to blow stuff up

Su escudo de armas es un monster truck rampante, cómo no. ¿Un libro? Mmm, puede que Vellum, de Hal Duncan. Desconozco si está editado en castellano. De todas formas no es infernokrusher puro…

Más información, y lo que opinan sobre el resto de CF, en Notesfromthegeekshow… divertido.

Quiero leer… Cybernoir

metropolis_rep.jpgUno de los vicios del cyberpunk surgido en los ochenta fue la de lanzarse en brazos de la novela negra. Creo que ese fue uno de los motivos de su progresiva desparición, incapaz de levantar el vuelo para encontrar argumentos originales, trató de ecubrir sus carencias imaginativas bajo un barniz arquetípico de novela negra cutrona.

Sin embargo, de ese fallo, surge una corriente, el cybernoir: El cyberpunk más oscuro, si consideramos realista por oscuro, con una verdadera originalidad en el tratamiento de la novela negra. Poco remedo chandleriano -ojo, remedo. Ojalá encontrar un equivalente chandleriano para estos asuntos- para tratar de encontrar nuevas salidas, tanto en el camino de lo negro y criminal, como en las grandes tramas socioeconómicas. Menos anticipación tecnológica de segunda clase y más proyección social.

¿Ejemplos? Los tenemos viejos, como Metrópolis, medianos, como Blade Runner (la película) y modernos, como Carbono Alterado. Son tres tipos de Cybernoir, tres ejemplos de lo que puede ser el futuro cercano imposible. ¿Más ejemplos? Quizás Gel Azul entraría en el lote. Pero hay tan poco y es un género tan amplio…

Me refiero a hablar de vagabundos como analfabetos digitales, analizar sociedades criminalizadas por el copyright, el control de masas a base del ojo de un gran hermano diminito y omnipresente, terrorismo nanotecnológico…

Quiero leer cybernoir. Escribirlo, sin embargo, ahora se me hace cuesta arriba. ¡A ver quién se anima!

Editando: El cybernoir también es estilismo, arquitectura y sombras. Bajo mi punto de vista es uno de esos géneros tan cinematográficos que hay que plantear un buen lienzo para contar la historia-

Quiero leer… Clockpunk

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Ya sé que soy un tipo raro, lo reconozco. Quiero leer clockpunk. Quiero que alguien escriba clockpunk en castellano. Que más gente lea clockpunk. Y quiero, bueno, eso tiene arreglo, de hecho lo tiene en estos momentos, escribir clockpunk.

Me pongo tonto con las historias renacentistas llenas de tramas palaciegas y con los intrincados diseños de los relojeros, con la estética de cuero, engranajes y dibujos de Da Vinci. Filosofía. Arte. Muerte. Traición. Relojes.

En ese mundo etéreo, sin fandom, sin fanzines y sin cuentos, que tienen los americanos y los ingleses, ya empiezan a despuntar algunos títulos. Claro que ellos se dedican a sus rollos Elizabetianos, mucho menos interesantes que lo que puede dar un buen entorno mediterráneo bien clockpunkeado.

Blog de referencia para estos menesteres: Da Vinci Automata

Quiero leer más cosas. Cosas nuevas de autores nuevos, sin demasiadas referencias, que presenten ideas originales, frescas e imposibles. Estoy dispuesto a malgastar mi tiempo, de verdad. Estoy un poco harto de las cosas de siempre, aunque las vistan de nuevas y originales, pese a que estén escritas con maestría. Hay que dar un paso hacia delante o nos ahogaremos.

La Scene del Fantástico

En el resto de universos paralelos en los que existe el Fandom -aunque a algunos les parezca increíble, el fandom fantástico es bastante minoritario y parado- ha ido apareciendo una facción muchísimo más activa que el resto: La Scene.

 

En el fandom cificionero la Scene se conoce como el mundillo, escritores nuevos, jóvenes articulistas, faneditores primerizos, que, de un tiempo a esta parte, parece que ha fagocitado, o ahuyentado, al resto del fandom. Creo que por un hecho puntual que no pasa en el resto de fandoms: La Scene no quiere ser profesional. Entiende su afición como lo que es, algo amateur y que sólo necesita el reconocimiento del resto de la scene y el fandom (No todos, claro, siempre hay quien destaca y tiene aspiraciones. Pero son los menos). Sin embargo en nuestro fandom, el de toda la vida, todo el mundo quiere ser publicado, leído, conocido y adorado. La ración de Ego es grande y se aplica la máxima de que “el infierno son los demás”. El feedback, punto principal de la Scene, desaparece y nos quedamos con un montón de gente que ve cómo sus esfuerzos son considerados simples trampolines para darse a conocer, o bien otros que se ven rodeados de escritores que quieren ver comentadas sus obras. Lo de comentar la de los demás es otra historia, claro.

 

Hasta que la Scene del fantástico no se de cuenta que es como todas las demás, que sin una base de comunidad fuerte y exigente no se puede dar el salto a ninguna parte -si es que quieres género, claro-, que sin ganas por leer lo que hacen los demás no puede haber revistas, ni siquiera e-zines, seguiremos viendo cómo desaparece esa base para sustituirla por un grupo de meros observadores, un fandom incluso más aborregado de lo que en ocasiones es.

 

Vivimos en una época perfecta para la comunicación y la edición digital. Me pregunto qué harían los viejos fanzineros de los ochenta y noventa ahora que ni siquiera tendrían que poner un euro para fotocopias. Nos hemos vuelto una generación complaciente, me temo.

Ciencia Ficción India

En la pasada Hispacon tuvimos una conferencia sobre literatura fantástica hindú. Para todos los que se quedaron con ganas de saber algo sobre la literatura de género -la conferencia fue muy interesante desde el punto de vista teórico, pero pecó, a mi entender, de decimonónica excelencia- aquí os dejo un enlace, en inglés, a un artículo que trata sobre la CF hindú en la actualidad.

DNA-ALTERING experiments, moody robots, strange mutations from failed cloning projects, wonder machines and nano-gadgetry, and, of course, aliens playing peek-a-boo with humans — science fiction writing in Indian languages has this all and more. And its popularity is growing steadily, especially in the eastern and southern regions of the country. Most science fiction (SF) writing in regional languages is in the form of serialised stories in magazines, but novels and short stories are also gaining popularity. Says Dinesh Goswamy, the well-known Assamese SF writer, “SF is very popular in our state. During Durga Pooja, magazines bring out special SF issues.” 

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