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Es hermoso. Nadie lo va a publicar

Así me contestaba Santi Eximeno tras leer la primera escritura de El detective que tenía mariposas en el estómago. La verdad es que yo estaba convencido de que no lo iba a publicar nadie, pero lo de hermoso fue un detalle muy majo por parte de Santi.

Lo cierto es que El detective… es una construcción por capas. A lo largo de los últimos años he ido recopilando ideas para cuentos que me interesaban, pero que luego, al ponerlos en caliente, se quedaban siempre cojos. Eran historias interesantes, pero demasiado locas o cortas o absurdas como para funcionar por sí solas. Así que un día decidí construir un contenedor bien grande donde contar todas esas paranoias que me habían fascinado.

Eso es, en el fondo, El detective que tenía mariposas en el estómago. Una mezcla de historias que nadie iba a leer con una dosis de colmillo venenoso que no he podido evitar introducir en la narración. Literatura juvenil, nueva poesía, libros de autoayuda… todo parecía ir encajando a medida que se desarrollaba la trama principal.

El resultado es una novela que salta de lo detectivesco a la sátira, de la tragedia griega a la literatura del yo; de la poesía a la autoayuda, de la LIJ al gore más loco. Está claro que para publicar algo así hace falta un editor con una visión especial, o una ceguera particular, así que cuando la gente de Orciny Press dio el visto bueno a El detective… todo se volvió una locura.

Hay un millón de anécdotas que contar de este libro, pero me las guardo para las presentaciones. Nos vemos firmando libros. O si sois unos vagos y lo preferís comprar online, aquí os dejo el enlace: El detective que tenía mariposas en el estómago.

Semana Negra – Asturcon

Otro año más que pasamos por la Semana Negra-Asturcon, otro año para disfrutar de libros, churros, sidrinas -o como sea llamada en cada valle-, fabada, aflingen, charlas, tertulias, confesiones, cansancio, arena y bailes. Como siempre, he vuelto con ganas de más -sobre todo de alguna comida en la Iglesiona-, con ansia por retomar proyectos y cuentos. ¿Cuánto me va a durar la sinergia? No lo sé. Espero que dure, por lo menos, hasta final de Septiembre, cuando más, hasta el año que viene.

Pd. Un abrazo a todos aquellos de quien no pudiera despedirme en persona. A veces no queda tiempo para nadie, incluso para uno mismo.

Pdd. Tengo el Ipod más friki del mundo. Chinchad y rabiad.

Bajo un cielo de estrellas (II) Leyendo novela negra

Gracias a un saldo encontrado en la París Valencia hemos saqueado una pequeña colección de bolsillo dedicada al Comisario Maigret, personaje antológico donde los haya creado por Georges Simenon. Decir que ha sido superventas es quedarse corto. Como cortos son los libros, más cuentos largos editados en ese formato que otra cosa. Bolsilibros, vaya. Pero funcionan, y de qué forma. Simenon tiene un estilo directo. Tan directo que a veces parece más una narración oral que escrita, siempre con la figura de Maigret como eje, como referente físico y moral. Su alter ego en el mundo oscuro y lleno de traiciones de la novela negra es fuerte, de clase baja, serio, callado y empedernido fumador de pipa, la cual ni se saca de la boca para hablar. Un tipo simpático, vaya. Por ahora llevo un par de novelas leídas, ya había leído algo de Simenon antes, me parece que de una época más tardía, con un Comisario en cierta decadencia, y la verdad es que entretienen un montón, además de enseñarte cómo contar una historia en sencillos pasos. A veces lo sencillo se aleja mucho de lo fácil, cosa que muchos parecen no comprender últimamente. La verdad es que escribir novela negra es uno de mis objetivos no cumplidos. Tengo una historia ahí, pendiente de ser escrita. Un relato más cercano al polar que al estilo negro macarra que, sin embargo, disfruto leyendo como el primer día. Pero me parece que ese estilo se aleja mucho de lo que puedo contar con claridad -aunque en mi barrio el otro día un puñado de yonkis quemara cuatro casas en estado de ruina antes de ocupar otras tantas- y me apetece más contar los asesinatos que pueda cometer un ama de casa cualquiera. El mal y el desequilibrio ético y sicológico de tu vecina del quinto, la que te deja sal y tiene la entrada llena de gatitos de porcelana me parece aterrador. Sobre todo si cuando mata, lo hace con toda la razón del mundo. Lo que me estoy planteando es si Maigret la detendría. Creo que no. Aprovecharía para probar un allipebre como toca.

Escritor, asesino

Leo en ELPAIS la extraña historia de Krystian Bala, un escritor polaco que ha sido detenido por relatar, con detalles nunca revelados, un asesinato cometido en el año 2000. La policía ha ido encontrando evidencias, circunstanciales en su mayor parte, eso sí, que no hacían más que señalar al escritor.

Lo que más me ha llamado la atención, y que a mi entender confirma que es culpable, es la recepción de varios e-mails calificando el crimen de “perfecto” y “obra maestra”. Fueron enviados desde Corea justo cuando Bala estaba por ahí de vacaciones. Está claro que sólo un escritor podría tener tanto ego.

Libros, libros, libros…

…que acabo de leer. Que no todo en el mundo va a ser Gothika 😛

Victima sin rostro

Víctima sin rostro no es nada del otro mundo, si acaso una presentación de personajes. El estilo parece muy forzado (no sé yo si por la traducción, el flamenco no debe ser muy facilón) y sólo se disfruta de algunas situaciones divertidas. Ah, y líneas y líneas hablando de tetas. Estos holandeses 🙂

Las llaves de la calle

Rendell se marca con Las llaves del reino una historia de fraude y suplantación, personajes complejos, desarrollados quizás hasta el hastío, y un par de muertos. No está mal, para no pasar casi nada sus 500 páginas vuelan, pero se echa de menos algún que otro asesinato más.

No apto para mujeres

Bien, tenía pendiente darle otra oportunidad a P.D. James, así que liberé mi mente antes de empezar “No apto para mujeres”. La verdad es que me ha gustado, la capacidad para generar personajes y paisajes con apenas cuatro líneas es algo envidiable, aunque el personaje principal chirríe un poco está claro que es el protopersonaje femenino-heroico que luego se repetirá hasta la saciedad en los años noventa y que hoy en día sigue con sagas como la de Anita Blake.

Pues eso es todo hasta ahora, revisaré la pila a ver que me encuentro. Y añadiré otro de PD James. Se lo ha ganado.

Scene of the Crime (William Braton/Tim B.Wride)

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The scene of the crime es uno de esos libros que te saltan a la cara desde cualquier estantería. Es grande, 40×25, tapa dura; cuando lo abres notas ese olor característico del papel satinado para fotos… y ves los pies colgando en el baño de una secretaria en 1950.

El libro contiene un ensayo y algo de historia sobre algunas de las fotos que presenta, unas doscientas, habla de los fotógrafos de la policía de Los Ángeles y de su mirada. Pero la parte escrita es… accesoria, hasta la introducción de Ellroy desaparece a la cuarta foto.

Y es que son fotos claras, luminosas (eso buscaban los fotógrafos policiales, claro), de un enfoque perfecto. Asépticas pero con la mirada de una persona detrás. A veces panorámicas, a veces en busca de un detalle concreto dejan el encuadre partido, insinuando un cuello cortado o un cuerpo ahogado.

No es un libro para releer con asiduidad, pero contiene algo. Esas fotos son el reflejo de la muerte, la violencia; poseen en su blanco y negro de fuertes contrastes la esencia del momento. Y resulta escalofriante, la verdad, tanto como morboso. Hay retratos de delicuentes, planos de lesiones. Nos enseñan otro tiempo con sólo un flash.

En resumen, muy recomendable para aquellos de estómago curtido.

Best Sellers

” Los best-sellers, que son trabajos de promoción basados en una especie de explotación indirecta del esnobismo, cuidadosamente escoltados por las focas adiestradas de la fraternidad crítica, y cuidados y regados con amor por ciertos grupos de presión demasiado poderosos, cuyo negocio consiste en vender libros, aunque prefieren que uno crea que están estimulando la cultura. Atrásese un poco en sus pagos y descubrirá cuán idealistas son”

Cervecita para el que sepa quién dijo esto.