literatura

Es hermoso. Nadie lo va a publicar

Así me contestaba Santi Eximeno tras leer la primera escritura de El detective que tenía mariposas en el estómago. La verdad es que yo estaba convencido de que no lo iba a publicar nadie, pero lo de hermoso fue un detalle muy majo por parte de Santi.

Lo cierto es que El detective… es una construcción por capas. A lo largo de los últimos años he ido recopilando ideas para cuentos que me interesaban, pero que luego, al ponerlos en caliente, se quedaban siempre cojos. Eran historias interesantes, pero demasiado locas o cortas o absurdas como para funcionar por sí solas. Así que un día decidí construir un contenedor bien grande donde contar todas esas paranoias que me habían fascinado.

Eso es, en el fondo, El detective que tenía mariposas en el estómago. Una mezcla de historias que nadie iba a leer con una dosis de colmillo venenoso que no he podido evitar introducir en la narración. Literatura juvenil, nueva poesía, libros de autoayuda… todo parecía ir encajando a medida que se desarrollaba la trama principal.

El resultado es una novela que salta de lo detectivesco a la sátira, de la tragedia griega a la literatura del yo; de la poesía a la autoayuda, de la LIJ al gore más loco. Está claro que para publicar algo así hace falta un editor con una visión especial, o una ceguera particular, así que cuando la gente de Orciny Press dio el visto bueno a El detective… todo se volvió una locura.

Hay un millón de anécdotas que contar de este libro, pero me las guardo para las presentaciones. Nos vemos firmando libros. O si sois unos vagos y lo preferís comprar online, aquí os dejo el enlace: El detective que tenía mariposas en el estómago.

Mañana será tierra

Mañana será tierra es el título que finalmente se ha quedado un libro que muchos de vosotros, a los que suelo molestar, conocéis como Maginot. Ahora, que ya podéis encontrarlo a la venta, me gustaría hablar un poco de la historia, de cómo surgió.

Creo que fue hace casi seis años cuando me puse a escribir por primera vez Mañana será tierra. Las primeras pruebas fueron en valenciano, no recuerdo bien si había algún tipo de concurso, pero pasé pronto al castellano; estaba escribiendo dos o tres cosas más y el cambiar de un idioma a otro me dejaba un poco descolocado delante del teclado.

Siempre he sentido una fascinación por túneles y catacumbas. Ese otro libro, eterno, inagotable, inacabable que nunca termino, Memento Mori, es buena prueba de ello. Tengo un buen montón de cuentos ambientados en lugares oscuros, cerrados y subterráneos. La Línea Maginot, parte fundamental del libro, era parte de esos lugares abandonados y misteriosos que tanto me interesaban, sobre todo desde que vi un par de documentales sobre la zona y empecé a explorar en sitios web de catafilia dedicados a estas fortificaciones. Cuando comencé a documentarme más a fondo sobre la Línea conseguí planos, especificaciones, fotos, testimonios… la verdad es que hay hasta un par de visitas virtuales por puestos rehabilitados.

Tenía claro el escenario final, los túneles, la soledad, el aislamiento, el telón de fondo de la guerra… crear un personaje en España y que llegara hasta allí fue más fácil de lo que creía. A base de investigar sobre refugiados en los campos franceses de “refugiados” -hay muy poca documentación para lo que debería- encontré numerosos testimonios que me permitían suponer de una manera realista el paso de un campo a un lugar de trabajo forzado, y quizá hasta una huida no demasiado complicada, si hubiera sido necesario. Lo curioso es que, tras terminar el libro, he hablado con gente cuyos familiares pasaron por un camino parecido al del protagonista de Mañana…

Recapitulo un poco. Tenía un buen escenario, abundante documentación, una línea argumental pensada… pero pocas veces me ha costado tanto encontrar la manera de contar una historia. No recuerdo cuántas veces borré lo que tenía escrito y volví a comenzar. Sé que en una de las veces llevaba más de la mitad de la novela escrita y que Raquel casi me golpea con el teclado. Gajes del escritor, supongo.

Costó, sí, pero creo que el resultado final vale la pena. Aunque luego diera vueltas sin pena ni gloria por editoriales, aunque quedara segundo en el Maracena de Terror -que no ganó por no ser “de terror”- y que por último haya aparecido casi con cesárea. Es lo mejor que he escrito hasta ahora y en él vuelco muchos de mis miedos, que no son más que preguntas sin respuesta, esas que todos tenemos y que ni siquiera queremos formular por miedo a que lo único que quede en el aire sea el hueco eco de nuestra propia voz.

Mañana será tierra. Viaje a Bizancio. 2011. Si lo veis abandonado en una librería, adoptadlo. Ocupa poco espacio en la biblioteca, pero es más grande por dentro.

Time is running out

Back to business

Time is running outHoy es un día de cambios, casi de volver a empezar tras un par de años en el que mi cerebro ha estado más pendiente del trabajo que de otra cosa. No me quejo, Lecturalia es un proyecto apasionante que puede dar más de una sorpresa este año si todo sale bien y las fuerzas del mal no se conjuran demasiado. Pero lo cierto es que echaba de menos tener algo más de tiempo para escribir, leer -si, leer más todavía, si es que se puede-, además de prestar atención al resto del equipo demoníaco que forma parte de mi vida.

Por suerte tengo un jefe razonable que entiende lo que acaba por moverme, así que ahora tengo un poco más de tiempo cada semana para escribir y dedicarle más atención a la faceta de escritor 2.0 que tengo tan abandonada (no hay más que mirar de cuándo son las últimas entradas del blog). Hoy mismo me he puesto a revisar lo que tengo pendiente de escribir -además de otros proyectos- y he decidido seguir con una historia de ciencia ficción que apenas estaba esbozada. ¿Seré capaz de retomar la cifi como toca? Hace eones que trato de no escribir de una manera escapista y todavía no sé cómo va a quedar lo que estoy haciendo. Espero que crezca como toca, por lo menos sé que hay tres personas interesadas.

Ciencia ficción, cuantos delitos se han cometido entu nombre… Espero que os guste la New Weird Space Opera, amigos.

A Zombie Christmas Carol (I)

A Zombie Christmas Carol

El viejo Scrooge cerró la puerta tras las espaldas mugrientas de su empleado Cratchit y del tullido de su hijo Tim. Cómo odiaba a aquella sanguijuela, siempre pidiendo y pidiendo, jamás satisfecho con la justa retribución que recibía por su trabajo.

En aquella ocasión hasta había tenido la desfachatez de llevar a su hijo para dar lástima, para apelar a sus sentimientos navideños. Paparruchas, por supuesto, que un perro hubiera mordido al mocoso en la pierna -seguramente por culpa del niño-, no iba a cambiar su balance anual, sus cuentas, sus ajustes.

El viejo apuró una nueva copa de ponche bien cargado de coñac, se arrebujó entre los pliegues morados de su bata afelpada y se quedó traspuesto en el sillón orejero frente a la inmensa chimenea que presidía el salón de la casa.

Scrooge notó un ligero golpe en la cabeza, una leve molestia. Luego otra, y otra más. Despertó a base de collejas y con un humor de mil demonios.

-¿Pero qué demonios? -farfulló, todavía con la babilla entre los labios.

Se quedó mudo. Allí, frente a él, estaba el viejo señor O’Malley, el viejo borracho irlandés que malvivía frente a la mansión de sus padres cuando él era niño. Se frotó bien los ojos y se agarró a los brazos del sillón con todas sus fuerzas.

-Pero… pero… ¡tú estás muerto, O’Malley!
-Es cierto chaval -contestó el irlandés con un amistoso guiño-. Soy el fantasma de las navidades pasadas, y he venido para hacerte recordar… Acompáñame, por favor.

Con un sólo gesto de su mano Scrooge se vio transportado a una noche fría y helada, una noche de navidad como aquella solo que muchos años antes. Contempló el barrio, las viejas casas parecían nuevas y la gente reía alegremente, paseando despreocupada.

-No, no es posible. No puede ser esta noche. No, por favor.

Scrooge había pasado la mayor parte de su vida tratando de olvidar ese preciso momento, esa noche de navidad en que el mundo comenzó a cambiar y que había acabado con su infancia de cuajo.

-Mira, Scrooge. Eres tú. Mira qué bien te lo pasabas jugando con tu perro.

El viejo se contempló en la distancia. Qué pequeño había sido alguna vez, y qué inocente parecía. Su padre esperaba en casa a que volviera y su madre ya había preparado la cena. Lo único que tenía que hacer era dar media vuelta…

-¡Escúchame, chico! -se gritó- ¡Vuelve a casa! ¡Ya es muy tarde!

O’Malley acompañó a Scroge en su carrera hacia su joven yo sin perder la sonrisa, aunque, de fijarse alguien, habría descubierto que había adquirido cierto tinte melancólico.

-No puede oírte, Scrooge. Sólo hemos venido a mirar. A recordar.

El perro lanzó un par de ladridos debajo de un montón de basura. El joven Scrooge se acercó a ver qué pasaba. Apartó unas cuantas maderas y se encontró con un espectáculo sangriento: el viejo O’Malley estaba allí, con el cuello desgarrado de un tremendo mordisco y su perro no hacía más que meter el hocico en la herida. Asustado, se dio media vuelta y huyó. El aullido del perro, acompañando su carrera, sonó como un alarido lanzado desde el infierno.

-¿Nunca te has preguntado qué pasó después?
-Sé lo que pasó, O’Malley. Ellos ocuparon las calles. Ellos se llevaron a mi padre y a mi madre. ¿Cómo olvidarlo? ¿Acaso crees que fueron unos años fáciles? Ahora los jóvenes no saben lo que es encontrarse con esos… esos… monstruos.

El perro se había acercado a ellos y olfateaba el aire con la boca llena de espuma. Scrooge se alarmó y dio un respingo.

-No te preocupes. No puede tocarnos. Es a él a quien busca.

Desde el final de la calle venía silbando un joven de chaqueta marrón y gorra calada. Scrooge creyó reconocerlo, Andy, uno de sus compañeros en la escuela para jovencitos del señor Brown. Hizo un gesto para saludarlo, pero se descubrió a medio camino sientiéndose un poco tonto. El perro, sin embargo acudió a su encuentro meneando el rabo.

-Qué pasa, Sheppy -dijo Andy, reconociendo al chucho-, ¿dónde está tu amo? ¿quieres que te lleve a casa?

Por toda respuesta, el perro se le lanzó al cuello con una rapidez demoníaca. Cuatro bocados después, Andy yacía sobre los adoquines, muerto.

-¿Qué se supone que tengo que mirar? -Dijo Scrooge con los ojos llorosos.
-Esto -contestó O’Malley.

El cadáver de Andy sufrió una ligera convulsión seguida de unos fuertes estertores. Se levantó como una marioneta cuyas cuerdas se hubieran enredado. Los ojos se le entornaban velados y la mandíbula le colgaba mostrando una lengua hinchada. Avanzó un paso, y luego otro, y luego resbaló antes de caer frente a Scrooge; se incorporó de un salto felino, estudiado, con las manos tensas como garras en busca de su cuello. Scrooge trastabilló y lanzó un agudo grito desde lo más profundo de su sillón orejero que resonó por todo su inmenso salón,logrando incluso hacer tintinear la ponchera.

Actitud

Perdonad mi acento marxista, pero me recorre un fantasma el espinazo cuando los dueños de los medios de producción se imponen a la creación para conseguir una sub-sub-cultura esquematizada y cuadriculada de la que parece imposible escapar. Por todos lados aparece el fantasma de la profesionalización, de tal forma que parece la única salida el doblegarse, agachar la rodilla y perder gran parte de tu alma.

Ves a los amigos más preocupados en acertar con lo que se lleva, con la tendencia, con la tontería del mes, reescribiendo, cambiando, todo para pasar un filtro cada vez más rígido, compuesto de encuestas y márketing.

Un escritor es un creador, un artista, y debe marcar la diferencia, bien sea para sí mismo o en la sociedad en la que vive. Crear sólo para ganar dinero es pintar acuarelas de payasos, algo muy digno pero que encuentro mortalmente aburrido. No hay que cambiar para adaptarse a la industria. Hay que mejorar para que tu obra acabe logrando su propósito -sea el que sea- por ella misma.

La culpa de todo esto la tiene la Escuela de Frankfurt, Adorno y mi maldita manía de leer demasiados blogs.

Minicuentos Navideños

-¡No dejes que te muerda! -Gritó Pablo el apostol mientras empuñaba el hacha.
-Pero si es nuestro maestro -contestó Juan.
-No. Ya no lo es. Ahora es uno de ellos.
Y juntos descuartizaron a Jesús sobre el monte de los olivos.

Melchor señaló con disgusto al bebé recién nacido mientras Baltasar guardaba el cuchillo curvo y Gaspar borraba el pentáculo dibujado con sangre sobre el suelo lleno de paja.
-A saber dónde vamos a encontrar a una virgen a estas horas -musitó, mientras los pastores acariciaban a sus ovejas.

A la muerte le gusta bailar al son de las campanillas.

Del cuerpo amoratado y descompuesto nacieron cientos de moscas. Un milagro más para la nochebuena en el viejo sótano de la cabaña abandonada.

Cuando lo encontraron, colgaba desnudo, ahorcado con el cable de las luces de navidad, girando al son de un pegadizo villancico mientras las bombillas se encendían y apagaban una y otra vez. Resultó ser un espectáculo horrendo pero entrañable.

Esto no es una lápida -rezaba un epitafio-. Es una puerta.

Un belén hecho con zombis es un belén no-viviente.

Al excavar en el jardín aparecieron decenas de trajes rojos, gorros con borla, cinturones con gruesas hebillas, un sinfín de campanillas y un montón de huesos.
-Aquí es donde vienen a morir cuando acaba la navidad -trataba de explicarle el padre a su hija mientras la policía se lo llevaba esposado.

¿Qué? ¿Febrero dices? Menuda nochevieja, amigos…

Vuelve Dick

De una manera asombrosa, Dick viaja en el tiempo desde el pasado. Sin embargo, algo en el proceso sale mal y se despierta dentro del cuerpo de su quinta, y última esposa. Al no saber cuánto tiempo durará la situación, decide terminar el libro que dejó inacabado en el pasado, dejándonos claves que sólo en el futuro cobrarán sentido. Asombrado por el éxito de sus novelas tras su muerte, intenta vender el libro para encontrarse que nadie se lo quiere publicar. Asqueado, lo autoedita y vuelve a saltar al flujo del tiempo.

¿Dónde habrá ido Dick después de esto? ¿Marte? ¿Qué opina John Runciter de todo esto? ¿Acaso me lo he inventado todo o he leido la noticia en el NYT?

Fantasía para jóvenes

romantic

Cómo ha cambiado el cuento, de aquellas aventuras épicas de la Dragonlance, con unos personajes llenos de valores, actitudes naif, o aventuras a lo Ender, con su destino manifiesto y guerras galácticas, hemos ido a parar, rodolant-rodolant como dicen en mi barrio, a darnos de morros con que no teníamos ni idea de lo que quería la muchachada.

Y es que la muchachada quería sangre. Pero no la sangre viscosa que empapa las paredes y viene acompañada de vísceras -no, esa es para el cine-, quieren la sangre virginal, el primer beso, esa piel nunca desgarrada, ese himen intacto, esa esperanza en el espejo, el amor inmortal.

Las editoriales juegan ahora con la etiqueta de “jóvenes adultos” conveniente variación para la literatura juvenil que han mantenido a niveles de oligofrenia y valores de Barrio Sésamo durante años.

Ahora se dan cuenta de que lo que vende es el héroe, el beso, la dama fuerte, pero en peligro. La novela de caballerías, nocturna y arrebatadora. El folletín. La novela popular sin cortapisas.

Es en esos momentos cuando los monstruos no podemos menos que sonreír y espera nuestro momento, salivando y a la espera de una víctima propiciatoria

De viajes y concursos

Bueno, aquí estamos de nuevo tras disfrutar una escapada literaria a Barcelona y saquear Negra y Criminal, Gigamesh y Freaks. Por no hablar del apartado gastronómico siempre fantástico en el Machiroku.

Gracias, como siempre, a Juanma Santiago, Cristina, Álex, Nuria, Pau y Nacho que nos hacen sentir como en casa siempre que pasamos por Barna.

Otras cosas: Por fin salió el fallo del premio Maracena de Terror… y me quedé a punto de ganar. Maginot ha recibido elogios del jurado y recomendaciones para ser publicada con la editorial Almuzara. Lo veo difícil, la verdad. Quizás ésto sirva para poder mover con mayor facilidad la novela más adelante. Quedar segundo siempre deja una sensación agridulce.

Por lo menos tengo un montón de libros nuevos que leer.

Hispacon 2008 – Indalcon

Terminó una hispacón más, ya son unas cuantas a las que he ido, y, como siempre, todo acaba en una extraña sensación agridulce.

Por un lado, la sinergia es fantástica, el reencuentro con los amigos es maravilloso, las ideas saltan a toda velocidad, los proyectos se disparan… Pero claro, no puedes dedicarle tiempo a todo el mundo, siempre se te escapa alguien con quién querías hablar y no están todos los que deberían para que el resultado fuera perfecto.

Yo me lo he pasado muy bien en la Indalcon, pese al desfase de varias sedes. Las conferencias que he asistido han estado muy bien y los corrillos pasilleros, pues también. Por desgracia parece que el culo friki de la mayoría de los miembros de la AEFCFT ha engordado tanto que es incapaz de salir por la puerta de sus casas, así que a lo mejor no hay más asociación, hispacon o ignotus. Esperemos que no.

En el apartado profesional, pues dos ignotus más a la saca. Uno de la Legión del Espacio, suerte que estaba Fedde para recogerlo, que se lo merecía por todo el curro que se pegó con el cómic el año pasado, y uno de cuento compartido con mi hermano siamés zombie, Santi Eximeno. La Apertura Slagar, que podéis leer en NGC3660, recibió la confianza de socios y asistentes. Gracias.

Poco más que añadir y bueno, lo de siempre, genial estar con todo el mundo, con Víctor, Gabriella, Francisco, Alfonso, Gorin, Marisa, Pily, Jasso ( y todo el colectivo terrorífico (y maño)), Unai, Fernando Angel, Alberto, Raul y Antonio, Sergio, bueno, todos con los que estuve hablando y que sería demasiado poner aquí.


El teatro secreto – Víctor Conde

Acabo de terminar El teatro secreto, la última novela de Víctor Conde y editada por Parnaso/Vórtice, que compré en la Asturcon. No suelo hablar mucho de libros nacionales, pero como es veranito y nadie nos escucha, vamos a comentar un par de cosillas, sobre todo, que nadie piense mal, porque el libro me ha gustado bastante.

El teatro secreto es un libro de fantasía onírica, según Conde, y tiene razón. Aunque bordea lo oscuro y lo terrorífico, esto siempre se nos plantea desde una perspectiva maravillosa, a lo que ayuda el cuidad estilo que aplica en todo momento. Por un lado es bueno, si es que entras al juego que te plantea, pero por otro quizás quede falto de puro terror. (Eso, como todo aquí, es una percepción puramente personal: me encanta el horror salvaje, así que por pedir que no quede).

El libro es divertido, rápido, ágil, de personajes con los que es fácil encariñarse. La trama es original y presenta un mundo extenso y curioso, hijo de un Londres monstruoso y encantador. Mucha gente me ha señalado que es muy Gaiman… es difícil no entrar a escribir en un Londres dentro del espejo y no parecerse a Neverwhere, pero creo que no es el caso. En realidad, el referente más claro para esta novela de Conde sería Sortilegio, de Clive Barker, que trata temas parecidos aunque Clive resulta mucho más siniestro. (Barker siempre es más siniestro que cualquiera, la verdad)

Uno de los grandes divertimentos en este libro es el de las localizaciones en las que se desarrolla la acción, lugares imposibles que son reales en en Londres actual. Y lo sé porque he estado al menos en dos, el parque lleno de niños repleto de lápidas y en el puente de Jack. Aunque en Londres es fácil girar una esquina y encontrar todo un submundo truculento.

En resumen, libro altamente recomendable, de edición inmaculada, con multitud de puntos minifrikis (o guiños al lector de género, como prefieran) y cuyo único fallo es el de dejar al lector con ganas de más desarrollo, más aventuras, más mundo. Se hace verdaderamente corto y es una lástima que el juego termine cuando se empieza a comprender ese intrincado mundo creado como una pieza de relojería.

Así que la recomendación es: ¡Comprad malditos, comprad!

Semana Negra – Asturcon

Otro año más que pasamos por la Semana Negra-Asturcon, otro año para disfrutar de libros, churros, sidrinas -o como sea llamada en cada valle-, fabada, aflingen, charlas, tertulias, confesiones, cansancio, arena y bailes. Como siempre, he vuelto con ganas de más -sobre todo de alguna comida en la Iglesiona-, con ansia por retomar proyectos y cuentos. ¿Cuánto me va a durar la sinergia? No lo sé. Espero que dure, por lo menos, hasta final de Septiembre, cuando más, hasta el año que viene.

Pd. Un abrazo a todos aquellos de quien no pudiera despedirme en persona. A veces no queda tiempo para nadie, incluso para uno mismo.

Pdd. Tengo el Ipod más friki del mundo. Chinchad y rabiad.

Concurso Sinergia

Sergio Gaut Vel Hartman me pasa las bases del I concurso Sinergia por si a alguno de vosotros, oh, monstruos felices, le interesa. Aquí van, redactadas con su estilo inconfundible 🙂

I Concurso Sinergia – Realidades Alteradas

1) Pueden participar en este concurso escritores de todo el mundo.
2) Los cuentos deberán estar escritos en castellano y tener 1.000 palabras o 7.000 caracteres con espacios como mínimo y 3.000 palabras o 20.000 caracteres con espacios como máximo. Esta regla no admite excepciones.
3) El tema del concurso serán las “realidades alteradas”. Cada participante elegirá qué tipo de alteración experimenta la realidad y en qué clase de espacio o tiempo conjetural decide jugar la trama.
4) Los cuentos de vampiros, hombres lobos, dragones, princesas vírgenes y héroes anabolizados serán descalificados inmediatamente. El propósito de este concurso es promover la narrativa conjetural y proponer una alternativa a la literatura fantástica dominante.
5) El jurado seré yo (Sergio Gaut vel Hartman), entre otras cosas porque no deseo impedir la participación en el concurso de un cierto número de amigos escritores.
6) Los ganadores serán tres, aunque me reservo el derecho de subir la cifra a cuatro o hasta cinco. El propósito es que no queden buenos cuentos sin premio. Cada uno de los ganadores recibirá un paquete de libros y los cuentos serán publicados en Sinergia. En segunda instancia, existe la posibilidad de que los cuentos ganadores  sean publicados en una antología, recibiendo por ello una pequeña suma monetaria. Esto depende, claro, de que el libro se haga.
7) Los cuentos deben ser enviados a la dirección de “Colaboraciones” que figura en “Comunicación” en la página de Sinergia (colaboraciones@nuevasinergia.com.ar).
8) El concurso queda abierto a partir de este momento y se cerrará el 29 de febrero de 2008. El ganador se conocerá el 30 de abril de 2008. No se aceptarán cuentos con seudónimo y mantendré correspondencia con todos aquellos que quieran preguntar o comentar algo.

Saludos.
Sergio Gaut vel Hartman
http://www.nuevasinergia.com.ar/
http://cuentosgvh.blogspot.com/

Memento Mori…. Again

Los que me conocen de hace tiempo saben, y sufren, la novela que llevo años escribiendo. Ha cambiado, mutado, crecido, menguado, sido arrinconada, mutilada y parcheada. Es una historia que cada vez se hace más clásica en su desarrollo y menos fantástica en su argumento. Cada vez que termino un proyecto me pongo delante de los documentos que componen Memento Mori y trato de seguir con la trama.

Después de terminar con Maginot -inciso: Víctoooor-, lo hice de nuevo. Y mientras trataba de escribir un capítulo me entraron ganas de escribir Clockpunk, novela negra y a saber qué montón de cosas más. Así que hoy me he dado cuenta, como me pasa cada vez con mayor frecuencia, que lo que había escrito hasta el momento no me llevaba a donde quería. No estaba bien. Así que he vuelto a empezar. Desde el principio… otra vez. Pero ahora no puedo permitirme el lujo de dejarlo a los dos días, necesito más, tengo que sacarme ese libro de encima antes de que se convierta en un quiste, en una contractura de literatura muerta justo en mi costado. A boy with a thorn in his side, que dirían lo Smiths. Con flores.

Así que he comprado un montón de Pepsi Light y he empezado a dar muestras de inestabilidad mental, síntoma de una recursividad preocupante. Es posible que mi presencia en internet disminuya durante una o dos semanas o quizá inunde este blog de pequeños minicuentos o poemas sin sentido escritos a las cinco de la mañana. Lo haría a la vieja usanza, escribiendo a mano sobre un arado al final de un día en la granja, pero soy mayor para ser un poeta maldito y Raquel no ha querido regalarme un Moleskine.

Sed buenos, leed sin mesura y manteneros hidratados.

V Premio Minotauro

Bien, ya conocemos los nombres – seudónimos de este año.

– Ángeles de titanio de Klaus Gordonkraff (seudónimo)
– Aquamarine de Vera Parkhutik
– El libro de Nobac de Federico Fernández Giordano
– Rey Sátiro de Antonio Domínguez Leiva
– Switch in the Red de Anónima de las 9:59 (seudónimo)

Bien, por lo menos no dan tanto miedo como los del año pasado. Y algunos autores prometen. Y también hay algo de mente sucia… aquí

–Editando: Resulta que ahora lo de la mente sucia ya no vale, que ya no pone lo que ponía… que dice que se tiró a la piscina y lo puso en su perfil hace nada… bueno… para los curiosos, decir que afirmaba que su libro sería publicado por minotauro en 2008–

Como siempre, espero que el premio sea el mejor de todos y que se gane el respeto y prestigio que todos los escritores del fantástico deseamos.

Todavía más Minicuentos Navideños

Santa siempre sirve carne de reno el día 26. Eso los mantiene rápidos y competitivos.

Los reyes magos encontraron al mesías reencarnado. Gaspar lo asfixió con una almohada mientras los otros dos vigilaban. Dos mil años de maldición eran más que suficiente.

La carta del huérfano conmovió al viejo Santa, pero ni siquiera él podía traer a nadie de la muerte.

El trineo abandonado, justo al fondo del garaje, recordaba mejores navidades, sobre todo aquellas en las que su joven amo se lanzaba ladera abajo. Hasta aquella vez.

El fin del mundo no llegó tras las doce campanadas, excepto para el viejo Matías, que no pasó de la quinta uva entre toses y ahogos.

El monstruo del armario son los padres.

Más minicuentos navideños

Le rajó el cuello de parte a parte. Leche y galletas, masculló el gordo, leche y galletas. Tampoco pedía tanto, ¿verdad?

El fuerte olor a podrido les indicó a todos que el tío Oscar había vuelto a casa por Navidad, pese a todo.

La botella reserva del 82 no estaba llena de vino.
-¿En qué año dices que naciste? -preguntó el viejo y siniestro vecino, mientras cerraba de un sonoro golpe la gruesa puerta de la bodega.


El fantasma de la abuela se le apareció a su nieto justo antes de la nochebuena.
-¡Mátalos! -le susurró al oído- ¡Mátalos a todos!
El juez, sin embargo, no creyó ni una palabra de todo aquello antes de condenarlo a la horca.


El fantasma de las navidades futuras señaló la tumba del hombre avaricioso.
-¿Mármol? Panda de desgraciados -exclamó el avaro, pateando su propia lápida.


Al niño malo le volvieron a traer un saquito de carbón. Por fin tuvo suficiente como para prender fuego a la casa.

Minicuento – El cerdo Berto

Berto gruñó un poco mientras se revolvía entre la paja. Era un cerdo con nombre. La cría del amo se lo había puesto, como al resto de animales. Pero Berto acudía al escuchar su nombre junto a los barrotes y la cría siempre reía al verle mover su hocico largo y rosado buscando la comida que el amo traía. También le cambiaba la paja y, de vez en cuando, le tiraba agua con la manguera. A Berto le gustaba la granja.

Volvió a gruñir, esta vez junto a su comedero. Estaba vacío. Nunca antes había estado así. Fuera no se escuchaba mucho. El cacareo de las gallinas. El rumor del viento. El relincho lejano del caballo. Berto dio una vuelta inquieta dentro de su pequeña porqueriza. Asomó el morro y trató de olfatear a su amo. O a la comida. Nada.

Pasó el tiempo y nadie entró en el cobertizo. Berto tenía mucha hambre. Había lamido hasta los últimos restos en su comedero. La paja estaba húmeda y fría. La porqueriza se le hizo diminuta y estrecha, tanto que decidió empujar la portezuela que le encerraba con todas sus fuerzas. Apenas logró moverla un poco. El cerdo se fijó en la cuerda que ataba el cierre. Si se apoyaba en el comedero podría llegar a ella. Enganchó sus pequeños y afilados dientes al trozo de cáñamo y mordió con insistencia. No tardó mucho en deshilachar la cuerda. Volvió a empujar y abrió la puerta. Fuera no había nadie. Levantó la cabeza y trató de olisquear algún rastro. En ese momento captó el olor. Comida.

Avanzó con sus pasitos cortos todo lo rápido que pudo hasta salir del cobertizo. El sol estaba de color naranja. Las gallinas no hacían ruido. Caminó hasta la casa del amo siguiendo el rastro. Las máquinas estaban paradas. Nada se movía. Encontró a la cría del amo, tumbada sobre las escaleras del porche. El olor venía de allí. Berto empujó a la cría con su morro húmedo y rosado, pero no obtuvo respuesta. Subió como pudo las escaleras. Arriba estaba el amo. Y la compañera del amo. Desde allí pudo ver el camino de la granja. Había más máquinas paradas. Y más humanos quietos, tumbados en el suelo. Como el amo y su cría. Se acercó y observó su rostro. Estaba gris. No se movía.

Le dio un tímido mordisco. Y luego otro. No paró hasta quedar saciado.

Y así fue cómo los cerdos heredaron la tierra.

Quiero leer… INFERNOKRUSHER

Oooh, si. Esto sí que os ha pillado. Seguro.

El movimiento Infernokrusher nace de los escritores hartos de la definción de slipstream y de la CF mundana -ey, se lo dicen ellos mismos, hasta tienen un manifiesto-. Opinan que toda la CF tiene que reflejarse en cosas tan interesantes como… Monster Trucks. Y aplastamiento. Y explosiones. Y agradables combinaciones de ambas.

Os pongo algunas citas de su manifiesto:

Literary excellence through superior horsepower.

More than the death of the Reader, Infernokrusher prizes the sudden, violent dismemberment of the Reader

While other attitudes to art yearn to communicate truths, to move people, to challenge, or to entertain, infernokrusher art wants to blow stuff up

Su escudo de armas es un monster truck rampante, cómo no. ¿Un libro? Mmm, puede que Vellum, de Hal Duncan. Desconozco si está editado en castellano. De todas formas no es infernokrusher puro…

Más información, y lo que opinan sobre el resto de CF, en Notesfromthegeekshow… divertido.

Pratchett tiene alzheimer

O al menos una forma rara de la enfermedad. Cortipego de discworldnews:

Folks,

I would have liked to keep this one quiet for a little while, but because of upcoming conventions and of course the need to keep my publishers informed, it seems to me unfair to withhold the news.  I have been diagnosed with a very rare form of early
onset Alzheimer’s, which lay behind this year’s phantom “stroke”.

Es una lástima, la verdad. Aunque dice que le queda mucho por delante y que habrá más libros… no deja de ser algo descorazonador.

Minicuentos navideños

El verdugo acabó regalando lo de siempre: un golpe limpio y seco. Nunca obtuvo un gran aguinaldo.

Nunca supieron qué olor les alertó antes, si el de carne quemada o descompuesta. Lo cierto es que la franela roja ardió con un humo desagradable al encender la chimenea.

El segundo corte llegó hasta el hueso. Después de todo, nunca había querido llamar la atención, ni siquiera en fiestas tan señaladas.

La niña dejó entre las manos de su difunto padre una serpentina de colores. Horas más tarde, a seis pies bajo tierra, alguien murió atragantado entre sonoros pitidos.

El regalo para la policía fue dividido en dieciseis paquetes de distinto tamaño y peso. La nota adjunta decía “Jack os desea Feliz Navidad”

Era un envolotorio perfecto, ajustado, sin apenas dobleces o burbujas de aire, coronado por un precioso lazo azul eléctrico. Dejó de respirar a los dos minutos.

Enterraron al suicida fuera del camposanto. En nochebuena siempre había sido de los de dar de comer aparte.

-¿No la escuchan? ¡Está ahí! -dijo el enfebrecido asesino, levantando la tabla del suelo que ocultaba, a los ojos de los policías, la ensangrentada campana que el viejo Klaus utilizaba para atraer a los niños.

-Feliz navidad, cariño -dijo el hombre malcarado al abrir el congelador.
-Y próspero año nuevo -contestó su víctima, antes de arrastrarlo camino al infierno.

Ningún vampiro bailó en nochevieja bajo la bola de espejos.

No todas las galletas de exploradora saben a pollo.

La banshee tuvo un detalle con el viejo Shamus al cantar un villancico la noche antes de su muerte.

Quiero leer… Cybernoir

metropolis_rep.jpgUno de los vicios del cyberpunk surgido en los ochenta fue la de lanzarse en brazos de la novela negra. Creo que ese fue uno de los motivos de su progresiva desparición, incapaz de levantar el vuelo para encontrar argumentos originales, trató de ecubrir sus carencias imaginativas bajo un barniz arquetípico de novela negra cutrona.

Sin embargo, de ese fallo, surge una corriente, el cybernoir: El cyberpunk más oscuro, si consideramos realista por oscuro, con una verdadera originalidad en el tratamiento de la novela negra. Poco remedo chandleriano -ojo, remedo. Ojalá encontrar un equivalente chandleriano para estos asuntos- para tratar de encontrar nuevas salidas, tanto en el camino de lo negro y criminal, como en las grandes tramas socioeconómicas. Menos anticipación tecnológica de segunda clase y más proyección social.

¿Ejemplos? Los tenemos viejos, como Metrópolis, medianos, como Blade Runner (la película) y modernos, como Carbono Alterado. Son tres tipos de Cybernoir, tres ejemplos de lo que puede ser el futuro cercano imposible. ¿Más ejemplos? Quizás Gel Azul entraría en el lote. Pero hay tan poco y es un género tan amplio…

Me refiero a hablar de vagabundos como analfabetos digitales, analizar sociedades criminalizadas por el copyright, el control de masas a base del ojo de un gran hermano diminito y omnipresente, terrorismo nanotecnológico…

Quiero leer cybernoir. Escribirlo, sin embargo, ahora se me hace cuesta arriba. ¡A ver quién se anima!

Editando: El cybernoir también es estilismo, arquitectura y sombras. Bajo mi punto de vista es uno de esos géneros tan cinematográficos que hay que plantear un buen lienzo para contar la historia-