libros

Libros, libros, libros…

…que acabo de leer. Que no todo en el mundo va a ser Gothika 😛

Victima sin rostro

Víctima sin rostro no es nada del otro mundo, si acaso una presentación de personajes. El estilo parece muy forzado (no sé yo si por la traducción, el flamenco no debe ser muy facilón) y sólo se disfruta de algunas situaciones divertidas. Ah, y líneas y líneas hablando de tetas. Estos holandeses 🙂

Las llaves de la calle

Rendell se marca con Las llaves del reino una historia de fraude y suplantación, personajes complejos, desarrollados quizás hasta el hastío, y un par de muertos. No está mal, para no pasar casi nada sus 500 páginas vuelan, pero se echa de menos algún que otro asesinato más.

No apto para mujeres

Bien, tenía pendiente darle otra oportunidad a P.D. James, así que liberé mi mente antes de empezar “No apto para mujeres”. La verdad es que me ha gustado, la capacidad para generar personajes y paisajes con apenas cuatro líneas es algo envidiable, aunque el personaje principal chirríe un poco está claro que es el protopersonaje femenino-heroico que luego se repetirá hasta la saciedad en los años noventa y que hoy en día sigue con sagas como la de Anita Blake.

Pues eso es todo hasta ahora, revisaré la pila a ver que me encuentro. Y añadiré otro de PD James. Se lo ha ganado.

¿Se acaban las presentaciones con autores?

La última moda en los USA: Las giras de autores por las ciudades, de librería en librería, presentando su último libro acompañado de algún literato local, están desapareciendo en favor de una presentación audiovisual sobre el autor y el libro. Se ve que lo de los booktrailers se expande. Según las editoriales, hay poca gente interesada en ver a dos calvos con gafas un par  de intelectuales departiendo sobre las bondades de tal o cual apartado del libro. Parece que es más barato y efectivo crear una especie de publirreportaje ajustado documental sobre la trayectoria del autor y el libro a promocionar. Se enchufa una tele grande unos días y toda la clientela que pase por delante recibe el mensaje. Parece que los encuentros con el autor se van a reducir a momentos muy puntuales, más parecidos a mesas redondas o forums, y sólo en grandes ciudades.

Reflexiones editoriales

Dice Joaquín Rodriguez en su excelente Futuros del libro:

El común denominador de los editores que intervinieron ayer en el encuentro -Gadir, Nóridica, Sexto Piso y Rey Lear- podría ser el de estar pendientes:

  • de un hilo, porque sus propuestas son arriesgadas, casi siempre minoritarias, y la respuesta del mercado es imprevisible;
  • de un exiguo capital inicial, que permite escaso margen de maniobra en las negociaciones y adquisiciones de derechos y obliga a convertir a los proveedores en cofinanciadores de la aventura editorial;
  • de una distribuidora, que comprenda y comparta un proyecto intelectual de largo aliento;
  • de los libreros, sobre todo los independientes, aquellos con los que debería existir una complicidad estructural básica, pasajeros de la misma nave;
  • de los medios de comunicación, que pueden o no hacerse eco de sus proposiciones al no existir,en principio, connivencias previas ni acuerdos de beneficio mutuo;
  • de unos lectores exigentes que no se conforman con cualquier cosa y buscan en esos sellos casi temerarios propuestas estéticas e intelectuales innovadoras.

Y es que ser pequeño editor en este país es una vocación suicida y maravillosa.

Feria del libro antiguo y de ocasión

Como todos los años desde que tengo memoria, me he dado una vuelta por la feria del libro que en Valencia montan siempre en la Gran Vía, en pleno centro de la ciudad, unas semanas antes de Fallas. Este año, gracias al Ayuntamiento que tanto cuida de nosotros, tenemos una semana menos de feria y cinco o seis librerías no han venido. ¡Gracias, Rita!

Dejando a un lado esa cuestión, he aquí el botín obtenido a bajo precio y a base de rebuscar. No es muy espectacular, lo reconozco, pero me mantendrá ocupado un par de semanas.

  • Lankhmar 1: Cuentos de Fafhrd y el Ratonero Gris (sí, ya sé que es de Pulp, pero una vez en saldo qué queréis… he aguantado tres años sin comprarme nada y no creo que a Leiber le importe)
  •  Cròniques de la veritat oculta, de Pere Calders (un cuentista excepcional, dice Raquel)
  • No apto para Mujeres, P.D.James (novela negra, la verdad es que da miedo PD, a ver con qué nos sale)
  • Víctima sin rostro, Janwillem Van De Wetering (neerlandés, es el creador de unos singulares policías amantes del copeo y las correrías nocturnas… la contraportada dice que es muy divertido. Brrr)
  • El fuego sagrado, Bruce Sterling (tenía ganas de leérmelo)
  • Nostrilia, Cordwainer Smith (edición rara donde las haya, pero es que Cordwainer es difícil de encontrar)

El más caro, Nostrilia, 5€, el resto oscila de 1 a 3. La verdad es que había ofertas interesantes y no arrasé con un pack de Nueva Dimensión de puro milagro. Así que ya saben, acudan a la feria, que este año a saber cuándo la quitan.

Pergamino digital

electropergaminoLa verdad es que se veía venir. La tecnología del papel electrónico, al que no le hace falta retroiluminación, como a las pantallas normales de pdas o móviles, va haciéndose su hueco con nuevos dispositivos. Éste de la foto empieza a avisar de lo que en un futuro nos vamos a encontrar, pantallas enrollables de un tamaño parecido a un libro de bolsillo, con la capacidad de aumentar el tipo de letra. Como regalo, reproduce música, permite consultar correo y esas cosas, y en futuras versiones será a color y permitirá reproducir vídeo a baja resolución. Diez días de batería. Así que ese cacharro, o los que surjan a partir de él, junto con la máquina print-on-demand que vimos hace unos días, pues sí que me parecen un dueto revolucionario.

Más info en la página del producto. Vía : El futuro del libro

Los años dirán, pero la cosa se acerca. En un caballo amarillo.

El síndrome del Tocho Gordo

En teoría un libro, y cualquier narración, debe alargarse lo justo. Allí hasta donde llegue la historia, allí debe parar el escritor.

Hay obras maravillosas de tres líneas y geniales de mil páginas. Entre lo efímero y lo eterno hay un mundo de clasificaciones para disfrutar. Sin embargo en el mundo de la literatura fantástica existe un cierto síndrome del tocho gordo, donde todo libro debe sobrepasar las doscientas cincuenta páginas, si son más, mejor que si son menos. Y eso es así porque el mercado lo exige, necesita libros gordos, por lo que se ve. A veces parece que las compras se deciden al peso, cuando la calidad de un volumen no tiene nada que ver con lo que ocupa.

Parece que se prefiere lo que te dura a lo que te aporta. Así nos va, dándole al streching como el tito King en sus mejores tiempos.

Arrepentíos…

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Iba a hablar del print-on-demand y los e-books tarde o temprano. Pero el bichoque ilustra estas líneas ha trastocado lo que iba a decir. Por ahora os dejo el enlace y unos datos, para que reflexionemos.

La maquinita tiene acceso web, así que cualquier e-book maquetado disponible es susceptible de impresión, así como los que tenga en catálogo en las diversas editoriales, mas aquellos que lleves tú para imprimir, supongo.

Puede imprimir dos libros a la vez, tarda una media de siete minutos por cada uno. El coste es de un céntimo de dólar por página (supongo que en bruto, a eso hay que meterle beneficios del dueño de la máquina, editorial y autor)

Es un primer modelo, limitado a 550 páginas por libro, y por lo que he leído, lo de las tapas no deja de ser un problema. Pero visto lo visto…

Máquina Editora

La Nueva Carne

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La Nueva carne es una serie de artículos sobre una tendencia estética, tanto como narrativa, en la que lo carnal, a un nivel básico, impregna historias, narraciones e imágenes.
Los articulistas son de primer orden y la edición, tan cuidada como siempre en Valdemar, acompaña un buen número de fotografías e ilustraciones.
Como único punto negativo, por decir algo, me pareció la excesiva referencia a Cronenberg en casi todos los artículos. Si bien es cierto que sin él y sin Videodrome no habría nacido la tendencia de la Nueva Carne, en algunos artículos repiten de nuevo lo mismo que en los anteriores, dejando una sensación algo cansina.
De obligada lectura para los aficionados al horror y para aquellos con gustos dispares, amantes de lo bizarro o, simplemente, curiosos poco sensibles.

Diario – Chuck Palahniuk

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El último libro que he terminado ha sido Diaro, de Palahniuk. Se lee rápido, como casi todo lo suyo, con ese estilo corto y contundente que le gusta usar, y tiene cierta gracia la manera en que está construida (un diario escrito para otra persona), aunque a veces se vuelve ciertamente confuso. Pero ahí está la gracia de Palahniuk, no es un tipo fácil.

En cuanto a de qué va, pues… “Misty Tracy Wilmot empieza a escribir un diario cuando su marido, Peter, entra en coma tras un supuesto intento de suicidio. Misty es una pintora retirada que sueña con volver a crear. Instalada en la turística Waytansea Island, trabaja como criada en un hotel. Pronto sale a la luz que Peter se ha dedicado a pintar extraños mensajes en las paredes de casas que ha remodelado. Los habitantes de las casas, ofendidos, han llevado el caso a los tribunales y Misty ve cómo su aspiración de volver a pintar se desvanece. Pero de repente, como poseída por el espíritu de Maura Kinkaid, una pintora de Waytansea del siglo XIX, Misty empieza a pintar compulsivamente.”

No es lo mejor que he leído de él, pero está bien. Recomendable si te gusta el humor grueso, negro, ácido y cínico que emplea. Éste es un tipo de autor que o te gusta o le odias, no tiene término medio. Así que Diario, que es quizás un relato alargado más que una novela, sirve para tomarle el pulso, si es que no tienes en la pila Fantasmas o El club de la lucha.

Slipstream o Todos al mismo saco

Tras leer esta entrada en el blog de Arellanos sobre el Slipstream, me reafirmo en que el ser humano necesita ponerle etiquetas a todo en un intento por controlar su mundo.

Pero definamos slipstream: Más o menos cualquier tipo de literatura que traspasa las barreras de lo real, pero que no contiene elementos que le identifiquen en género alguno. También dícese de la literatura que hibrida géneros, la metatextual, y, como colofón, engloba a aquellos escritos que “te hacen sentir raro”

Con dos cojones.

De entrada, creo que las calificaciones por género son útiles para libreros y poco más. Por otro, y ya que se utilizan, el slipstream responde a la necesidad por parte de cierta crítica literaria apolillada que se niega a reconocer los valores literarios de cualquier tipo de literatura fantástica. Entonces se sacan un término de la manga, Slipstream, o como quieran llamarlo en castellano, me da igual, que valida ese libro “raro” que les ha gustado. Al escritor le viene bien ser considerado slipstream ya que así le sacan los libros del “Rincón Oscuro al Fondo a la Derecha al Lado de los Doscientos Ejemplares de Eragon”

Y quieras que no, eso se agradece.

Así que ¿es el camino el Slipstream, el metarealismo, lo conjetural? ¿Habrá que ponerse gafas de pasta al presentar un libro? Porque en castellano todavía no está muy claro lo del Slipstream y simplemente lo aplican a aquellas novelas de corte fantástico que las editoriales quieren vender, nada del new weird americano ni nada de eso. (Como las novelas de Somoza, que dicen que no son de terror o fantásticas… muahahahahhaha)

Al final habrá que hacer como Houllebecq, y dependiendo de quién te entreviste escribes literatura fantástica, transrealismo, slipstream o alta literatura comprometida. Aunque igual primero hay que escribir como él.

Scene of the Crime (William Braton/Tim B.Wride)

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The scene of the crime es uno de esos libros que te saltan a la cara desde cualquier estantería. Es grande, 40×25, tapa dura; cuando lo abres notas ese olor característico del papel satinado para fotos… y ves los pies colgando en el baño de una secretaria en 1950.

El libro contiene un ensayo y algo de historia sobre algunas de las fotos que presenta, unas doscientas, habla de los fotógrafos de la policía de Los Ángeles y de su mirada. Pero la parte escrita es… accesoria, hasta la introducción de Ellroy desaparece a la cuarta foto.

Y es que son fotos claras, luminosas (eso buscaban los fotógrafos policiales, claro), de un enfoque perfecto. Asépticas pero con la mirada de una persona detrás. A veces panorámicas, a veces en busca de un detalle concreto dejan el encuadre partido, insinuando un cuello cortado o un cuerpo ahogado.

No es un libro para releer con asiduidad, pero contiene algo. Esas fotos son el reflejo de la muerte, la violencia; poseen en su blanco y negro de fuertes contrastes la esencia del momento. Y resulta escalofriante, la verdad, tanto como morboso. Hay retratos de delicuentes, planos de lesiones. Nos enseñan otro tiempo con sólo un flash.

En resumen, muy recomendable para aquellos de estómago curtido.